Esperemos que más CEOs sigan el ejemplo de Shopify y re-descubran la principal moral del capitalismo de libre mercado.

Parece que todos los días aparece de manera viral una nueva historia que presenta la última iniciativa woke de una gran empresa o la última postura política de un gran ejecutivo. Pero, en un giro refrescante, un alto directivo de la industria tecnológica acaba de defender los negocios concentrados en las ganancias a la antigua usanza y se ha pronunciado en contra del capitalismo “woke”

Business Insider informa de que el director general de la plataforma de comercio electrónico Shopify, Tobi Lütke, envió recientemente una carta a toda la plantilla de la empresa en la que reafirma el compromiso de la empresa con la competitividad y rechaza los llamamientos para que adopte activismo social. En una época en la que la política woke está infectando cada vez más a la América corporativa, él quería “recordar a todo el mundo que somos una empresa” y, “lo que es más importante, una empresa enormemente ambiciosa”.  

“Estamos tratando de crear un producto de calidad mundial que le da superpoderes a los comerciantes con quienes estamos obsesionados”, escribió Lütke. “Todo lo que hace Shopify es para lograr esto, y todo el mundo en Shopify debe ser capaz de describir cómo su trabajo, a través de una serie de pasos directos o indirectos, fomenta esta misión”. 

Shopify, como cualquier otra empresa con fines de lucro, no es una familia”, continuó. “La propia idea es absurda. Uno nace en una familia. Nunca la eliges, y no pueden des-familiarizarte. Los peligros del “pensamiento familiar” son que resulta increíblemente difícil dejar ir a los que no tienen un buen rendimiento. Shopify es un equipo, no una familia”.

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“No podemos resolver todos los problemas de la sociedad aquí”, advierte Lütke. “La visión del mundo de Shopify está bien documentada: creemos en los valores liberales y en la igualdad de oportunidades. A veces vemos oportunidades para ayudar a impulsar estas causas. Lo hacemos porque esto ayuda directamente a nuestro negocio y a nuestros comerciantes y no por una exageración moralista”.

El CEO reiteró su compromiso con un sistema de empleo basado en la meritocracia, impulsado por la eficiencia, no por la política.

“Siempre tendremos compasión por los miembros del equipo que se encuentren en situaciones verdaderamente difíciles… [pero] debemos recordar a todos que, como en cualquier otro equipo (deportivo) competitivo, lo importante es cómo te presentas cada día y contribuyes al éxito del equipo”, escribió. “Más allá del rendimiento directo, todos los que se involucran en el trolling interminable de Slack, el pensamiento de victimismo, la división de nosotros contra ellos y el pensamiento de suma cero deben ser vistos como la amenaza que son: ellos rompen los equipos”.

“Queremos construir una de las mejores empresas del mundo”, concluyó Lütke. “Queremos que todo el mundo tenga una oportunidad de mejorar su suerte a través del espíritu empresarial… cuando tenemos éxito en nuestra misión, millones de comerciantes mejoran. Millones de personas encuentran empleo. Tenemos la oportunidad de que sean decenas e incluso cientos de millones en el futuro”.

Puede que el director general sólo pretendiera que su empresa se encaminara por el buen camino, pero sus conmovedores comentarios también revelan los problemas con los que están plagados el nuevo capitalismo woke. 

Por un lado, en las empresas con fines de lucro, las empresas tienen que rendir cuentas a los consumidores que eligen con sus billeteras. Esto las empuja a acomodarse a los deseos de la sociedad y a realizar mejoras con el tiempo. Sin embargo, las empresas “woke” concentradas en la justicia social no tienen que rendirle cuentas a nadie, excepto a las turbas furiosas de Twitter, generalmente improductivas y lamentablemente no representativas de la sociedad en general.

“¿Quién decide la definición de responsabilidad social?”, escribieron Jon L. Pritchett y Ed Tiryakian para FEE.org. “¿Qué métricas determinan si los ejecutivos más importantes han alcanzado los objetivos anuales? Al margen de las ganancias, hemos reducido nuestra huella de carbono en un 2%, hemos salvado a cuatro osos polares e hicimos del mundo un lugar mejor para nuestros hijos en un 0.0002% el año pasado”.

El problema de este enfoque es manifiesto: su nebulosidad y vaguedad inherentes lo dejan listo para la ineptitud y la explotación. Como señaló en una ocasión el economista Milton Friedman, ganador del premio Nobel y reconocido estudioso de este tema: “Los debates sobre las ‘responsabilidades sociales de las empresas’ destacan por su vaguedad analítica y su falta de rigor”.

“Hay una y sólo una responsabilidad social de las empresas: utilizar sus recursos y participar en actividades diseñadas para aumentar sus beneficios siempre que se mantengan dentro de las reglas del juego, es decir, que participen en una competencia abierta y libre sin engaños ni fraudes”, argumentó Friedman en su día. 

Tenía razón entonces y la tiene ahora. Cuando las empresas se centran en la búsqueda de ganancias en un mercado libre y competitivo, para enriquecerse deben satisfacer las necesidades de los clientes y crear oportunidades para los demás. En el caso de Shopify, como señala Lütke, sólo obtienen más ganancias si permiten que más empresarios  prosperen y se ganen la vida utilizando su aplicación.

Dentro de los límites adecuados, la búsqueda de ganancias es en sí misma moral, no es algo que deba evitarse. Esperemos que más directores generales woke sigan el ejemplo de Shopify y re-descubran esta fundamental verdad del capitalismo de libre mercado.

Brad Polumbo – fee.org.es