El ministro de Economía, Paulo Guedes, impulsa una histórica reforma tributaria para recortar impuestos sobre personas físicas y jurídicas. Brasil apuesta por las “políticas de oferta” para impulsar la inversión y el crecimiento.

El gobierno de Jair Bolsonaro sigue avanzando con las reformas estructurales en Brasil. El ministro de Economía Paulo Guedes impulsa una nueva etapa para racionalizar el sistema tributario y generar un fuerte alivio fiscal. Se estima que la reforma tendrá el apoyo del Congreso. 

Por primera vez desde 1966 Brasil se propone corregir una serie de ineficiencias en el sistema tributario, principalmente actualizando los montos establecidos en cada uno de los tramos del Impuesto a la Renta de Personas Físicas (IRPF) y modificando la tributación para empresas en dividendos e inversión bancaria.

Jair Bolsonaro apuesta por las llamadas políticas de oferta“, que buscan incentivar el crecimiento económico de una forma sostenible.

Estas ideas surgen de la Escuela de Chicago y de la Nueva Economía Clásica, y tuvieron una profunda influencia en los gobiernos de Ronald Reagan en Estados Unidos y de Margaret Thatcher en el Reino Unido.

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En primer lugar, los recortes impositivos sobre el IRPF llegarán a todos los sectores sin excepción y, por lo tanto, garantiza en cierta medida el cumplimiento del criterio de eficiencia en términos agregados. 

El mínimo no imponible pasará de R$ 1.903 a R$ 2.500 a partir de la reforma. Esto no es un cambio menor porque cerca de 16 millones de personas que antes estaban alcanzadas por el impuesto, próximamente quedarán exentas. 

Los recortes impositivos afectarán a todos los tramos del IRPF. Los individuos con ingresos de hasta R$ 3.000 pagarán un 60,6% menos, aquellos con R$ 3.500 pagarán hasta un 42,6% menos, y así sucesivamente hasta llegar a los tramos más altos, con rebajas progresivamente menores

Esquema de tramos del IRPF con los recortes impositivos planteados por Guedes. (La Derecha Diario)

Por otra parte, la reforma implica un fuerte alivio para las empresas grandes y pequeñas. Para el caso de estas últimas, se dispuso un esquema de extensiones impositivas para la remuneración de utilidades y la distribución dividendos empresariales. 

Se busca corregir una distorsión sobre la tributación de dividendos. La distribución de ganancias para accionistas no estaba sujeta a una nueva tributación por ingresos personales, pero sí lo estaba cuando la empresa paga salarios.

Por lo tanto, y para corregir la distorsión en el sistema, la reforma incluyó una serie de exenciones tributarias para todo tipo de utilidades y dividendos de hasta R$ 20.000, apuntando a beneficiar específicamente a las pequeñas empresas.

En las empresas medianas y grandes, los dividendos distribuidos pasarán a tributar un 20%, siendo una cifra muy similar al tope estimado para el promedio de los asalariados. De esta forma, queda anulada la distorsión planteada.

Actualmente Brasil posee un sistema en el cual la inversión empresarial en los bancos está sujeta a un régimen tributario especial, y las empresas pagan alícuotas dependiendo de cuánto tiempo puedan mantener su dinero en el sistema financiero. Cuánto más grande es la capacidad de mantener el dinero “retenido” en el sistema, menor es la tributación y viceversa. 

El diseño actual es relativamente perjudicial para las pequeñas empresas, porque no tienen la misma capacidad para mantener el dinero en los bancos por tanto tiempo como las grandes, evitando así parte del tratamiento tributario especial y teniendo que pagar hasta un 22,5% de alícuota. Esto genera una distorsión porque produce cambios en los incentivos de inversión, el efecto del impuesto no resulta neutral. 

Para corregirlo, la reforma de Guedes plantea una alícuota unificada para la inversión bancaria situada en el 15%, afectando a todas las empresas sin importar su tamaño. Las empresas tributarán la misma alícuota sin importar su capacidad relativa para inyectar dinero en el sistema bancario. 

Con la Reforma, todos pagarán una tasa única: el 15%. Esto animará a todos los brasileños a realizar inversiones, a multiplicar sus ganancias, a dejar sus reservas por más tiempo en ahorros. Y todo esto se traducirá en una más economía sólida, con una población más próspera“, anunció la Secretaría de Comunicación del Gobierno de Brasil.

Solo con esta medida, se busca un amplio apoyo para las empresas pequeñas y medianas, pero Guedes busca redoblar la apuesta todavía más. El Gobierno de Bolsonaro impulsará un recorte de esta tasa unificada, que pasará al 12,5% a partir del 2022 y 10% en 2023.  

En conjunto la reforma tributaria alcanzará a todos los tramos salariales sin excepción, supondrá un alivio fiscal intenso sobre las personas de menor capacidad contributiva, y todas las empresas gozarán de mayores beneficios fiscales para la inversión bancaria.

Fuente: La Derecha Diario