Redacción BLesLos terroristas suicidas que asesinaon a militares estadounidenses y afganos civiles, están siendo glorificados por el régimen talibán y tildados de “héroes del Islam”. Sus familiares están siendo recompensados ​​por el grupo terrorista con pagos en efectivo y donaciones de tierras.

Cuando parecía que el régimen talibán estaba emprendiendo esfuerzos por conseguir el apoyo internacional, nuevos informes surgieron del seno terrorista reportando la premiación a familiares de los protagonistas de atentados suicidas. 

El propio ministro del Interior interino de los talibanes, Sirajuddin Haqqani, habría sido quien ofreció la recompensa a decenas de familiares de los terroristas reunidos en un hotel de Kabul, según tuiteó el martes 19 de octubre el portavoz del Ministerio del Interior, Saeed Khosty.

Al dirigirse a la reunión del lunes por la noche, Haqqani elogió los sacrificios de los ‘mártires’, refiriéndose a los combatientes muertos en ataques suicidas, reportó AP News.

Al final de la reunión, distribuyó 10.000 afganis (112 dólares) por familia y prometió a cada uno una parcela de tierra, aseguró el portavoz oficial Khosty.

La noticia surgió luego de que varios representantes de diversos países entraron en contacto y tuvieron negociaciones con autoridades talibanes durante las últimas semanas. Por lo cual la noticia sorprendió a la comunidad internacional, dado que se entiende como un acto de desafío y rebeldía el hecho de presentar como héroes a los terroristas asesinos de militares y civiles.

Las reuniones de alto perfil de los talibanes con funcionarios extranjeros se han centrado en obtener ayuda para los afganos empobrecidos, en un contexto en el que los especialistas predicen que prácticamente toda la población afgana caerá en la pobreza debido a una grave crisis económica.

Los talibanes también han utilizado como argumento para ejercer presión y conseguir ayuda internacional, el discurso de que comenzará una enorme ola de refugiados afganos en caso de no recibir asistencia.

El ministro afgano interino de Relaciones Exteriores, Amir Khan Muttaqi, tras reunirse por primera vez con diplomáticos occidentales el sábado 9 de octubre en Doha, afirmó que “debilitar al gobierno afgano no debe ser de interés de nadie porque sus efectos negativos afectarán directamente al mundo en el sector de la seguridad y la migración económica del país”, según se publicó en un comunicado la semana pasada. 

Además de la situación dictatorial que padece el país, se suma  una profunda crisis humanitaria, producto de una economía en ruinas y completamente desfinanciada, lo cual se ve agravado además por el conflicto interno con el grupo extremista rival, conocido como  grupo ISIS Khorasan.

Los bancos ya se están quedando sin efectivo, no ingresan divisas del extranjero, y los funcionarios en el poder no estarían recibiendo sus salarios acordados, lo que puede debilitar al gobierno de facto. 

Según el comunicado de su portavoz, Muttaqi dijo en la reunión de Doha: “Instamos a los países del mundo a que pongan fin a las sanciones existentes y permitan que los bancos operen normalmente para que los grupos de caridad, las organizaciones y el gobierno puedan pagar salarios a su personal con sus propias reservas y finanzas internacionales”.

En este caótico contexto, la promesa de recompensas por los atentados suicidas indica un enfoque contradictorio dentro de los líderes talibanes. Mientras intentan posicionarse como gobernantes responsables, que prometen seguridad para todos, incluso condenando los ataques suicidas de sus rivales, el grupo militante Estado Islámico. Por otro lado, alaban esas tácticas cuando se trata de sus seguidores.

Andrés Vacca – BLes.com

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