Redacción BLesLa república islámica de Irán reveló la semana pasada el hallazgo de un enorme depósito de gas ubicado en el sector iraní del Mar Caspio. La asistencia técnica y financiera para la explotación de estos recursos seguramente vendrá de Rusia y del régimen comunista chino, lo cual generará sin dudas fuertes movimientos en el mapa geopolítico mundial.

Acorde a lo reportado por la revista especializada en cuestiones energéticas Oil Price, la enorme reserva hallada recientemente podría abastecer al menos el 20 por ciento de las necesidades de gas de toda Europa. 

El mapa político actual, evidencia que Rusia será quien manejará el precio y el destino de este gas, lo que aumentaría considerablemente la dependencia energética de Europa con Moscú, que ya es actualmente un tema clave de disputas entre la Unión Europea y su socio Estados Unidos, quien ve esta situación como un peligro latente.

El principal desarrollador del proyecto de explotación será una empresa iraní conocida como Compañía de Producción y Exploración Khazar de Irán (KEPCO), quien dependerá del financiamiento y dirección técnica de Rusia y China.

Según reportó Ali Osouli, el director ejecutivo de KEPCO, la estructura de Chalous, como se conoce a la nueva reserva de gas, contiene aproximadamente un cuarto del total que contiene el gigante South Pars, la reserva de gas más grande del mundo que actualmente es explotada en paralelo por Irán y Qatar.

South Pars tiene un estimado de 14,2 billones de metros cúbicos (Tcm) de reservas de gas lo que equivale a más 18 mil millones de barriles de gas condensado, y ahora se sumaría este enorme botín recientemente confirmado en el Mar Caspio.

El Mar Caspio, debido a sus abundantes recursos de petróleo y gas, ha sido fuente de disputas entre los cinco países que actualmente comparten fronteras con él. Ellos son Rusia, Irán,  Azerbaiyán, Turkmenistán y Kazajistán. 

 

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Sin embargo actualmente pareciera existir un equilibrio de intereses que ha llevado a una cierta estabilidad en la región. Irán tiene un acuerdo firmado con Rusia que le otorga su porción del Mar y recursos reclamado históricamente, a cambio que Moscú posee  el control sobre dónde y a qué precio se vende la gran mayoría del gas de Irán.

Rusia ya posee el 17 por ciento de la producción mundial de gas, a lo que se le suma el manejo de la producción iraní que acaba de encontrar otra fuente inmensa de recursos. Esta situación genera incomodidad en la comunidad internacional, quien ve depositar su soberanía energética a los rusos. 

En algunos países, Rusia es el proveedor casi monopolista de gas, lo que conlleva la amenaza de ser interrumpido si Rusia lo desea o sufre algún traspié que lo obliga a suspender el servicio.

El poder de Rusia, principalmente sobre Europa, se está consolidando con la finalización del gasoducto Nord Stream 2, un gasoducto de gas natural que está siendo construido en alta mar desde Víborg en Rusia hasta Greifswald en Alemania.

Esta obra, promovida principalmente por Rusia y Alemania, es objeto de controversia política y de seguridad en varios países como Estados Unidos, que prefieren otras alternativas posibles.

Sin embargo, la nueva administración estadounidense bajo Joe Biden, hasta el momento no ha logrado aumentar drásticamente la presión sobre Alemania para frenar la iniciativa o desarrollar alternativas.

Andrés Vacca – BLes.com