La revolución socialista redistribuyó la riqueza, empobreció al ciudadano, forzó a millones al exilio, mientras los hijos y nietos de los jerarcas viven de lujo.

Raúl Guillermo Rodríguez Castro, mejor conocido como «El Cangrejo», es una de las personas que sin hacer uso del autendo verde oliva que ha signado la imagen de su abuelo Raúl Castro ha disfrutado de las mieles que ha dado la dictadura comunista en Cuba, desde que este grupúsculo al mando de Fidel Castro se enquistó en el poder hace más de 60 años.

Desde la llegada de los Castro al poder la miseria arropó a Cuba en un sinfín de aspectos. Los ejemplos sobran. hoy en día el sueldo mínimo en Cuba ronda los 16 dólares al mes, en la isla. Estos ingresos, que son fatídicos, no solo quedan en el sector privado, en el caso de un empleado público, este puede ganar menos de 50 dólares al mes. Es la realidad de la mayoría. Sin embargo la casta de la «familia real»  que vive una realidad distinta y Raúl Guillermo puede demostrarlo.

El nieto preferido de Raúl no ha escatimado en mostrar la opulencia de la que goza. Asiste a bodas de lujo, fiestas, viajes, paseos suntuosos frente a los rascacielos de la bahía en Miami. A su vez, los negocios lucrativos y comidas exquisitas abundan entre sus extravagancias. Así lo denuncia el periodista exiliado Mario Pentón, quien expone que este vástago forma parte de una élite de hijos y nietos de gobernantes cubanos. Y que los bienes de los que gozan son el resultado de lo expropiado.

Desmontando el mito del «bloqueo»

Comúnmente los defensores del régimen comunista aseveran que la pobreza que existe en Cuba es por causa del denominado «bloqueo» de Estados Unidos, que según ellos existe desde hace varias décadas. Sin embargo, lo que no se aclara es que esta narrativa es una falacia. Al contrario, Cuba recibe toda clase de préstamos (que no paga) y financiamiento internacional de sus aliados ideológicos.

Es más, mientras estuvo Luiz Inázio Lula Da Silva en el poder en Brasil, Odebrecht (involucrada en escándalos de corrupción) armó infraestructura en la isla con el dinero de los brasileños. Y el país suramericano funcionó como garante y pagador de las deudas de Cuba ante los prestamistas internacionales. Eso se terminó con Jair Bolsonaro en el poder.

Lo que sí existe es un embargo, que se dio en consecuencia de los bienes recaudados por el régimen en nombre de la «redistribución de la riqueza» de la revolución socialista. En ella expropió a los cubanos forzados al exilio. Hoy los nietos de la revolución viven de lujo como consecuencia pero al pueblo no se le distribuyó nada.

Ahora los desciendientes de los jerarcas de la revolución «disfrutan del botín robado por sus ancestros al pueblo de Cuba, un privilegio de esta casta de herederos del poder mientras Cuba vive sumida en apagones y miseria», según las denuncias de Pentón.

El nieto preferido de Raul es el tercer hombre más poderoso de Cuba

Tras la muerte de Fidel, Raúl se posicionó como el hombre más poderoso de Cuba. Luego colocó a Miguel Díaz-Canel para darle a los cubanos un falso sentido de democracia y alternancia, pues sigue habiendo solo un partido legal, el comunista. Las demás facciones políticas o la disidencia, en tal caso, tienden a ser objeto de persecución. Con su abuelo en el poder y su padre fallecido, Raúl Guillermo Rodríguez Castro se volvió el tercer hombre con más poder en la isla. Es hijo de la hija mayor de Raúl: Débora Castro Espín. El homónimo de su abuelo es jefe de su escolta personal.

Su padre, Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, fue quien diseñó la estructura empresarial que permite a los militares cubanos burlar el embargo de Estados Unidos.

A diferencia de otras naciones, donde la prioridad de las Fuerzas Armadas es proteger a la población de una amenaza externa, en Cuba, su primera función es controlar a la población civil. Parte clave de ese control es que los uniformados están a cargo de la economía por medio del Minint, el Ministerio del Interior. A su vez, se alimenta de la producción agrícola a cargo de la Unión Militar Agrícola. Es decir, las fuerzas represoras son las que controlan la economía de Cuba.

Con el dinero expropiado a los cubanos por parte de los guerrilleros devenidos en militares, se financia los lujos del nieto del Raúl Castro. De él, sus primos, y toda la casta funcional al régimen que ha empobrecido a los cubanos por más de medio siglo.

Por Mamela Fiallo Flor – Panampost.com

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