Del 5 al 10 de abril la dictadura cubana tendió la alfombra roja al evento que contó con competencias, presentaciones musicales y desfiles de moda. Cuánto costó y de dónde salió el dinero es la gran pregunta.

No es un secreto para nadie que las más férreas dictaduras de la historia han utilizado el entretenimiento como una forma de desviar la atención de los problemas que le aquejan y por ende, vanagloriarse. Todo queda oculto detrás de cortinas de humo que regímenes instalan con espectáculos y eventos. Lo hizo Hitler con las Olimpíadas de 1936 para mostrar al mundo su poderío y actualmente lo hace el castrismo para aparentar que los cubanos no pasan hambre.

Es así como del 5 al 10 de abril la dictadura cubana tendió la alfombra roja al Festival «San Remo Music Award Cuba 2022». Un evento que resultó ser una versión tapa amarilla del que se realiza en Italia desde 1951 y que cuenta con millones de televidentes y grandes artistas. El acto de la isla fue diferente, con menor o casi nulo reconocimiento artístico internacional y con el apoyo de Lis Cuesta Peraza, la esposa del dictador Miguel Díaz-Canel y coordinadora del Comité de Eventos del Ministerio de Cultura.

Eso sí, se llevó a cabo bajo bombos y platillos, incluyendo desfiles de moda. La pregunta que prevalece es cuánto costó tan magno evento para el país que se posicionó en el primer lugar de 156 del Índice Mundial de Miseria (HAMI, en inglés) del año pasado.

¿Festival de San Remo o Festival di Sanremo?

No hay conexión entre el evento cubano y la empresa organizadora de festival italiano (San Remo Music Ltd), tampoco lo hay con la Radiotelevisione Italiana (RAI). A esa conclusión llegó una investigación del portal musical AM-PM Magazine. Aún sin dichas averiguaciones quedaba claro que el régimen cubano había copiado el formato luego de que justamente la RAI confirmara a través de una carta enviada —al grupo Cubanos por la Democracia— que el Festival di Sanremo y el San Remo Music Awards organizado en Cuba no guardaban relación.

En tanto, en la organización del evento cubano también surgieron nombres como el de Jorge Luis Robaina, director artístico, y Nicola Convertino, “patrón” del San Remo Music Awards y un supuesto hombre del mundo artístico de quien se conoce poco o nada.

Por su parte, Lis Cuesta celebró de tal manera el nuevo acto de propaganda del régimen cubano que en su debut en Twitter aprovechó para asegurar que «el arte en Cuba es para todos». Pero no es así, no es para todos un evento que ignora las carencias de la isla y apresa sin el debido proceso y a través de juicios sumarios a decenas de personas que decidieron salir a protestar el año pasado contra los abusos del régimen. Hasta 30 años de cárcel han impuesto tribunales cubanos, superando las sentencias a los detenidos por el Maleconazo en 1994.

Un excéntrico evento en un país pobre

Tan solo hace dos meses el régimen cubano reconoció que faltaba leche en polvo para embarazadas y niños enfermos. Una de muchas carencias que atraviesa la isla. Las desgracias de los cubanos han dado la vuelta al mundo a pesar de que la dictadura quiera aparentar lo contrario. Por eso los reclamos sobre los fondos que se usaron para el «San Remo Music Award Cuba 2022″.

La Agencia Cubana de Noticias, citada por la revista musical, publicó el 21 de abril de 2021 que “el encuentro es organizado por la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM) y cuenta con el auspicio de entidades cubanas como el Mincult y el Instituto Cubano de la Música y participan otras instituciones». Por lo tanto, el evento estaría financiado por el Estado. Un excéntrico show en un país que no lo necesita. Adicionalmente, trascendió que una empresa radicada en Miami fungió como patrocinante. Se trata de Cuba Max, agencia de viajes que en 2021 negó que sus dueños sean familiares de Díaz-Canel.

Esto ha llevado a los cubanos a recordar los Juegos Panamericanos de 1991. «Nunca supimos cuánto nos costó en realidad aquel acto de circo sin pan ni paz, pero por cómo andábamos de harapientos y salvajes, dejados a nuestra suerte, así suponemos que habría sido el derroche», escribió el editor Ernesto Pérez Chang en Cubanet.

Invitaciones rechazadas

Uno de los argumentos de los organizadores es que el evento tuvo presencia en diferentes países. Pero no fue cierto. «No se encontraron referencias a ediciones previas de este evento en los medios locales de las ciudades donde supuestamente ha tenido lugar», indicó AM-PM Magazine.

Artistas de renombre también cancelaron sus presentaciones luego de que varios fueron señalados en redes sociales. Entre ellos, Andy y Lucas, Kalimba y Alex Ubago. Jorge Luis Robaina dijo que «la gente ha demonizado un evento por intereses políticos». Pero quizás «la gente» tiene razón. Sin desmerecer el talento de otros que participaron, no fue más que otro acto de propaganda cubana.

Por Oriana Rivas – Panampost.com

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