Redacción BLesSegún se verifica en los documentos filtrados por la denunciante de Facebook, Frances Haugen, el gigante de las redes sociales habría permitido en Medio Oriente el desarrollo de discursos terroristas y la censura de otros que no son de su interés, utilizando el falso argumento de la diferencia idiomática como excusa. 

Mientras en mayo de 2021 los conflictos en Gaza e Israel se desataba y las tensiones aumentaban en el Medio Oriente, Instagram prohibió durante un período de tiempo el hashtag #AlAqsa, una referencia a la mezquita de Al-Aqsa en la Ciudad Vieja de Jerusalén, un punto crítico en el profundo conflicto.

Facebook, como propietario de la firma Instagram, se disculpó más tarde argumentando que sus algoritmos habían confundido el tercer sitio más sagrado del Islam con el grupo militante Al-Aqsa Martyrs Brigade, una rama terrorista del partido secular Fatah.

Muchos usuarios de habla árabe y críticos occidentales, interpretaron la situación como un ejemplo más de cómo Facebook regula el discurso político en la región, reportó AP News.

Dos años atrás, Facebook fue acusado de funcionar como una plataforma utilizada para el comercio y venta de sirvientas en el Medio Oriente. Al punto que Apple amenazó con retirar Facebook e Instagram de su tienda de aplicaciones justamente por esta cuestión.

Según informó Fox News, luego Facebook pidió disculpas públicas y prometió tomar medidas enérgicas al respecto, como resultado Apple cedió y nunca eliminó las redes sociales de su plataforma.

Estos sólo representan algunos de los tantos casos denunciados sobre el comportamiento desleal y poco ético del gigante de las redes sociales en Medio Oriente.

Si bien la compañía insiste en justificar este tipo de errores debido a la diferencia idiomática con el inglés, cabe destacar que el árabe es uno de los idiomas más comunes en las plataformas de Facebook lo que hace poco creíble que la empresa no vea necesario la contratación de una mayor cantidad de observadores de habla árabe.

Recientemente, los documentos internos publicados por la exgerente de producto de Facebook convertida en denunciante de irregularidades, Frances Haugen, muestran que los problemas son mucho más sistémicos que unos pocos errores inocentes, y que Facebook ha entendido la profundidad de estas fallas durante años sin hacer mucho al respecto.

Estos supuestos ‘errores’ no se limitan al árabe. Un primer análisis de los documentos filtrados por Haugen afirman que en algunas de las regiones más conflictivas del mundo, el contenido terrorista y el discurso de odio proliferan en gran parte debido a que la empresa sigue sin contar con moderadores que hablen los idiomas locales y comprendan los contextos culturales. 

Según los críticos, los recursos invertidos por la empresa en sistemas de moderación y observadores que comprendan los idiomas en las regiones conflictivas del mundo, son ínfimos en relación a las utilidades que posee la compañía.

Esta situación da cuenta que Facebook utiliza su plataforma en beneficio de determinadas ideologías y políticas de su interés, o bien si esto no es realmente así, mínimamente existe una enorme ausencia de responsabilidad social y valores éticos a la hora de desarrollar sus negocios. 

Facebook intentó desacreditar a su denunciante y exempleada Haugen y continúa rechazando las historias derivadas de los documentos que publicó los cuales buscan dar cuenta que la firma busca maximizar sus ganancias y poder sin medir mínimamente el impacto social que pueda generar.

El viernes 22 de octubre, otro denunciante alegó en el mismo sentido que Haugen que los funcionarios de la compañía priorizaron el crecimiento y las ganancias sobre sus supuestos esfuerzos por contener la propagación del discurso de odio y la información errónea en la plataforma de redes sociales, según el Washington Post.

Andrés Vacca – BLes.com

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