Redacción BLesLas autoridades sanitarias canadienses no encuentran la explicación para la misteriosa enfermedad cerebral que afecta cada vez a más residentes de la Provincia Marítima oriental de Canadá, Nueva Brunswick, y que ya causó la muerte a seis de ellos. 

El mal ataca a hombres y mujeres por igual, y al menos 48 entre 18 y 85 años presentan como síntomas un rápido deterioro caracterizado por alucinaciones visuales y auditivas, pérdida de memoria, dificultad para caminar y problemas de equilibrio, publicó RT el 5 de junio. 

“El descubrimiento de un síndrome potencialmente nuevo y desconocido da miedo”, declaró el 3 de junio la ministra de Sanidad de Nueva Brunswick, Dorothy Shephard, quien se refirió a la incertidumbre de los habitantes de la región.

Y agregó que están “preocupados y confusos” por la nueva enfermedad. Más aún, la doctora Natalie Banville, dijo que no saben orientar a las personas para que se protejan porque desconocen las causas. 

“Estamos investigando. No tenemos causas ambientales, no tenemos causas genéticas, no tenemos causas de medicamentos, no tenemos ninguna causa establecida”, dijo Banville. Para diagnosticar y tratar a los pacientes sospechosos se abrió una clínica especial.

Entre las posibles causas consideradas se encuentran la contaminación por toxinas, por  bacterias o por algún virus. Por lo pronto los pacientes y sus familias responden a un cuestionario exhaustivo que puede tomarles hasta cuatro horas.

Para el paciente diagnosticado con esta enfermedad de origen desconocido, Luc Leblanc, de 41 años esta: “Sigue siendo un gran shock. Nunca obtuve las respuestas que buscaba, ni cómo afrontarlo, ni cómo alargar mi vida”, según RT.  

Y agregó que desde su percepción es como “una bomba de relojería”, porque “no sabes cuánto tiempo te queda”.

Una de las hipótesis consideradas sobre este daño cerebral, denominado Síndrome de Nueva Brunswick (New Brunswick Syndrome, en inglés), la relacionó con la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (ECJ) dadas las similitudes de los síntomas, pero los pacientes dieron negativo en las pruebas. 

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La ECJ, es la forma más común de las enfermedades neurodegenerativas priónicas humanas, infrecuente, con una incidencia de 1 a 1,5 casos por millón de habitantes y por año, que se producen por la acumulación anómala de proteína priónica.

Una de sus variantes es comúnmente conocida como la enfermedad de las vacas locas. Son causadas por la exposición a priones infecciosos procedentes de proteínas mal plegadas, consumidas a través de la dieta. 

Por su parte, el científico clínico de la división de neurología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Columbia Británica (UBC) y miembro del Centro Djavad Mowafaghian para la Salud del Cerebro, Dr. Neil Cashman, advierte que siempre existe el temor de que los priones se transmitan de otros animales a los humanos.

“Hay una proteína priónica normal que todos tenemos”, explica el Dr. Cashman, “se expresa más abundantemente en el cerebro y puede provocar un mal plegamiento espontáneo en el organismo, dando lugar a la ECJ”.

Por otro lado, la creación de vacunas ha estado plagada de problemas porque suelen ser susceptibles de inducir a estas enfermedades priónicas, uno de los riesgos que algunos especialistas como el inmunólogo estadounidense, John Barthelow Classen, hace notar con uno de sus estudios. 

“El hallazgo adjunto, así como los riesgos potenciales adicionales, llevan al autor a creer que la aprobación reglamentaria de las vacunas basadas en el ARN para el SARS-CoV-2 fue prematura y que la vacuna puede causar mucho más daño que beneficio”, alertó Classen.

José Hermosa – BLes.com