¿Quién iba a saber que la señalización de la virtud podía salir tan cara?

Bajo el liderazgo de la administración Biden, la Comisión de Valores y Bolsa (SEC por sus siglas en inglés) ha propuesto nuevas normas de divulgación corporativa “woke”. Una nueva forma de regulación financiera basada en la justicia social, las normas de la agencia federal obligarían a las empresas a rastrear, informar y divulgar una amplia gama de datos sobre cuestiones como las emisiones asociadas al cambio climático y la diversidad.

A primera vista, esto podría sonar bien o parecer bonito. Pero, como cualquier otra normativa federal compleja, las normas de información woke tendrán muchas consecuencias imprevistas: le costarán miles de millones a las empresas.

Los grupos empresariales están tratando de calcular cuánto dinero podrían tener que desembolsar las empresas públicas para cumplir con las nuevas normas de divulgación corporativa “woke” previstas por la Comisión de Valores y Bolsa, y las estimaciones iniciales no son buenas”, informa Fox Business. “Aunque no se puede determinar una estimación exacta, es probable que los nuevos mandatos de divulgación de la SEC, que abarcan todo, desde el medio ambiente hasta la diversidad de los consejos de administración, cuesten a las empresas públicas estadounidenses bastantes miles de millones de dólares”.

El objetivo de la normativa de la SEC es promover el ecologismo y la igualdad racial y es probable que los reguladores tengan buenas intenciones. Pero no pueden o no quieren prever las consecuencias adversas que podrían acompañar a este esfuerzo de señalización de virtudes.

David R. Burton, miembro de la Heritage Foundation y especialista en regulación fiscal y financiera, expuso en una carta a la SEC las numerosas formas en que estas normas podrían resultar contraproducentes.

Coincidió en que “exigir a todas las empresas que cotizan en la bolsa que desarrollen conocimientos de modelización climática, la capacidad de hacer proyecciones macroeconómicas basadas en estos modelos y, a continuación, realizar evaluaciones económicas, específicas de la empresa, basadas en estos modelos climáticos y económicos será costoso”, probablemente tendrá un costo de miles de millones.

¿El resultado?

“Estos gastos perjudicarían a los inversionistas al reducir la rentabilidad de los accionistas”, explicó Burton. Esto significa que no sólo las grandes empresas, sino los millones de estadounidenses que invierten en la bolsa o dependen de ella para su jubilación, podrían sobrellevar los costos.

Burton advierte además que estas normas de divulgación woke darían lugar a “la creación de un nuevo ecosistema de cumplimiento y un grupo de presión a favor de la complejidad compuesto por los economistas, contables, abogados y funcionarios de cumplimiento que viven de [el cumplimiento normativo]”. En pocas palabras, atraparían aún más a las empresas para que malgasten su dinero en costos para cumplir con la burocracia.

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El experto de Heritage también añadió que las normas alimentarían un enorme aumento de los costosos litigios.

Mientras tanto, no está claro qué es lo que se conseguiría, si es que se consigue algo, con los mandatos de divulgación de la SEC, más allá de la mera señalización de la virtud, por supuesto.

“Todo este asunto de los ASG es una gran pérdida de tiempo y dinero”, dijo Chris Whalen, director de Whalen Global Advisors. “No es más que un gran espectáculo que sólo beneficia a los consultores y a los abogados que ganan dinero con esto”.

Brad Polumbo – Fee.org.es

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