Se trata del primer largometraje escrito, producido y actuado por excombatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

«Memorias Guerrilleras» es el nombre del primer largometraje escrito, producido y actuado por excombatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Su estreno ocurrió este 2 de octubre, fecha en la que se conmemoran cinco años del triunfo del No en el Acuerdo de Paz.

La cinta dirigida por Ricardo Coral consta de cinco historias paralelas en las que se narra el proceso de desarme del grupo terrorista. Sin embargo, su gran particularidad es que lo hace desde el punto de vista de 50 insurgentes que participaron en carne propia de los acontecimientos.

«La película cuenta una verdad incómoda que no se ha querido escuchar y pone de presente lo que pensaban y vivían estos jóvenes», expresó el cineasta colombiano. Asimismo, aseguró que evidencia «los motivos por los cuáles se incorporaban a la guerrilla, la ausencia de Estado y la falta de oportunidades».

Por otra parte, afirmó que se trata de un «documento de memoria histórica». De acuerdo con el productor nariñense, el film busca plantear los «temores y conflictos» que enfrentaron los combatientes al dejar las armas.

Detrás de cámaras

La grabación de «Memorias Guerrilleras» inició en 2017 en la zona veredal de La Elvira, en Cauca, tras la firma del acuerdo. Durante algunos meses, los miembros de las FARC participaron de talleres de cámara, producción de guiones, fotografías, entre otros. A partir de ello, hicieron sus propias propuestas del libreto y seleccionaron las cinco historias que aparecen en pantalla.

La cuestionada película debutó en una plataforma digital creada por un excombatiente. A través de ella, los realizadores esperan recaudar fondos destinados al Colectivo Audiovisual David Marín, un proyecto cinematográfico para guerrilleros retirados. Este debe su nombre a David Marín, protagonista de la cinta quien fue asesinado en julio del 2019.

Un conflicto latente

La obra de Coral deja entrever un sutil respaldo a la violencia del movimiento terrorista, camuflado bajo la «humanidad» de sus protagonistas.

Más allá de eso, el conflicto que ha perdurado por más de 50 años en Colombia continúa latente. Tras cinco años del Acuerdo por la Paz, este ha cobrado la vida de más de 45000 personas y dejado cerca de seis millones de desplazados.

El último informe del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) reveló el escalofriante presente del grupo armado. De acuerdo con la entidad, alrededor de 52000 disidentes continuarían operando en diferentes zonas del país y de Latinoamérica.

Por otra parte, otras indagaciones evidencian los oscuros nexos militares entre la guerrilla colombiana y la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela. El problema aún no está zanjado.

María José Olea Álvarez – Panam Post

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