Redacción BLes – La economía de los Estados Unidos se mantiene al alza, de acuerdo con un informe de Reuters en el pasado mes de septiembre, para el segundo trimestre, el crecimiento económico registró una tasa no revisada del 2,0 por ciento.

Esto debido a un aumento en el gasto de los consumidores, el más fuerte que se ha reportado en cuatro años y medio, el cual ayudó a compensar la debilidad en las exportaciones y una tasa más lenta de inversión en inventarios.

La última lectura que el gobierno hizo en materia de economía mostró un alza en la tasa anualizada del Producto Interno Bruto para el primer trimestre de un 3,1 por ciento, luego se informó de un aumento en la tasa del 2,1 en el trimestre de abril-junio.

Como señala Reuters, en la primera mitad del año la economía estadounidense mostró una expansión del 2,6 por ciento.

Por otro lado, la administración Trump reportó en el 2018 las claves que han permitido el crecimiento de la nación norteamericana, mencionando el impacto que ha tenido para la economía de la nación los recortes de impuestos, la desregulación y las políticas comerciales.

En dicho marco de crecimiento económico, la nación norteamericana se ha venido posicionando como un fuerte competidor frente a la economía china, generando un fuerte impacto ante el avance de las políticas macroeconómicas hasta ahora implementadas por el régimen comunista chino.

Respecto a las medidas arancelarias que la administración Trump ha impuesto a los productos chinos, John R. Smith, presidente del Comité de Acción Política Empresarial, expresó: “Los aranceles impuestos son como la medicina: no saben bien, pero son efectivos contra las naciones empeñadas en la destrucción económica de los rivales”.

En una columna de opinión del West Journal, el autor político, encuestador y consultor Dick Morris dijo que para el 2019 los Estados Unidos llevan la delantera en el escenario de la economía mundial.

“Ahora, en las primeras dos décadas de este siglo, hemos ganado el juego mundial de ajedrez económico que hemos estado jugando con los despiadados, viciosos y tiránicos matones que dirigen China”, escribió Morris.

“Su estrategia había sido usar nuestra propia avaricia y materialismo contra nosotros colgando productos atractivos y baratos frente a nuestros consumidores con una mano, mientras nos prestaban el dinero para comprarlos con la otra”, agregó el autor político.

Morris señala que la presencia del país asiático en el mercado estaba provocando que los productos etiquetados con un ‘Made in China’ reemplazaran a aquellos de manufactura americana en los mercados minoristas: “La idea era vendernos mucho más de lo que nos compraron y financiar la diferencia devolviéndonos nuestro propio dinero”.

El consultor afirma que China se convirtió tanto en un proveedor de productos como en un prestamista, llevando a que la hegemonía de la economía global estuviera a su alcance, indicando que el país asiático llegó a vender 300 mil millones de dólares más a los consumidores americanos más de lo que Estados Unidos compró a los productores, llevando a un déficit fiscal a escala gigantesca.

De acuerdo con Sputnik News, incluso una Comisión de la Unión Europea señaló que frente a la entrada de China a la Organización Mundial del Comercio, no se reconocería al país asiático como una economía de mercado debido a su capacidad productiva en exceso.

Respecto a la producción norteamericana, el autor político señala en su columna de opinión que la presencia de los productos chinos en el mercado internacional llevaron a que las mercancías de EE. UU. tuvieran que ser retiradas de los locales del mundo e hizo uso de la influencia del mercado interno para atraer a las empresas estadounidenses hasta China.

Morris afirma que tales medidas en las que las empresas se trasladaron al país asiático tuvieron como consecuencia la venta de la tecnología estadounidense que no era de fácil acceso al mercado chino llevando a que se produjera robo por piratería industrial y espionaje a gran escala.

“En sus 20 años de crecimiento masivo, que data de ser miembro de la OMC, China se convirtió en una máquina exportadora que arrinconó los mercados en todo el mundo y acumuló un enorme superávit comercial con consumidores estadounidenses codiciosos, ahorrativos y mimados”, indicó Morris.

El autor y consultor agregó: “Luego vino Donald Trump. Llamó al engaño de China e impuso aranceles masivos a sus exportaciones, haciendo caso omiso de las represalias esperadas contra nuestros productos agrícolas y otras exportaciones”.

Fue entonces cuando China se encontró frente a un estancamiento económico, según el columnista, si bien los Estados Unidos encontraron fácilmente nuevos proveedores, China no pudo hacer lo mismo tan fácilmente en parte a que se concentró más en las exportaciones, descuidando el mercado nacional.

“Estados Unidos se disparó a niveles más altos de PIB cada trimestre. El desempleo se convirtió en una rareza. Los minoristas de EE. UU. Identificaron nuevas fuentes de suministro y la producción nacional llenó el vacío”, señaló Morris.

Sin embargo, el autor político también advierte en su columna: “A pesar de esta victoria colosal, nuestra victoria sobre China está lejos de ser segura a largo plazo. Beijing está aumentando la apuesta del control global del comercio al control de nuestras mentes”. 

“A través de la expropiación de los avances estadounidenses en Inteligencia Artificial, combinada con la experimentación despiadada en sujetos humanos, China está tratando de lograr el control de Internet y de la mente humana junto con él”, añadió el columnista.

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Temas: Categorías: América EE. UU.

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