El Departamento de Estado busca asesoría de otras agencias para atender casos de niñas afganas que dicen ser “esposas” de hombre mayores y haber sido abusadas

Nuevos problemas están saliendo a la luz tras la evacuación de Afganistán, señalada como una de las más grandes de la historia con más de 120.000 personas trasladadas fuera del país asiático. Sumado a la detección de afganos ligados al terrorismo, Estados Unidos también está investigando casos de niñas que llegan afirmando ser «esposas» de hombres mayores. Esto podría ser catalogado como un delito de trata infantil. Otras niñas aseguran haber sido abusadas de algún otro modo.

La práctica del matrimonio infantil es común en Afganistán, pero no es tolerable en el mundo occidental. Los padres de las menores obtienen grandes sumas de dinero a cambio de entregar a sus hijas, amparándose en el extremismo islámico. Un reporte del año 2015 del Institute of War and Peace Reporting (IWPR) contó la historia de Najmuddin, de 65 años, quien casó a sus hijas de 11 y 17 años y a cambio recibió 19000 dólares. «Vendí a mis hijas porque el mulá de nuestra aldea me confirmó que el matrimonio infantil no es pecado», contó.

Organizaciones como Human Rights Watch han condenado que la práctica siga vigente a pesar de la ley EVAW, promulgada en 2009; un paso importante a favor de las mujeres, enmarcado en los derechos que estas recuperaron a partir de 2001, cuando las tropas de Estados Unidos derrotaron a los talibanes. Sin embargo, tras la enorme evacuación, EE. UU. está detectando casos de matrimonio infantil, calificado como trata al pisar suelo estadounidense. La afluencia de gente está representando un problema para las agencias de inteligencia. Investigar los perfiles de los afganos es lento en comparación con el volumen de personas.

Para enfrentar el problema, el Departamento de Estado está buscando la asesoría de otras agencias después de que las supuestas novias fueran llevadas a Fort McCoy, base militar en Wisconsin, indicó The Associated Press luego de revisar un documento interno.

El silencio de Estados Unidos

Recientemente se dio a conocer que Ghader Heydari, un violador de nacionalidad afgana que se declaró culpable en 2010 mientras estaba en EE. UU. regresó al país en uno de los vuelos de evacuación. No hubo comentarios de parte del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) sobre cómo pudo entrar al país. Este tipo de fallas en el sistema de registro ha generado fuertes críticas. Una consecuencia tras la evacuación que la Casa Blanca debió apresurar tras la rápida toma de Kabul por parte de los talibanes.

Tampoco hay comentarios oficiales de parte del Departamento de Estado sobre la información filtrada de casos de trata infantil, agrega la agencia AP. Cabe recordar que EE. UU. no solo trasladó a refugiados a bases militares en su país, también llevó afganos a otras naciones en Europa, Medio Oriente e incluso América Latina. Además, estos países hicieron sus propias evacuaciones de afganos colaboradores. Un reporte del 27 de agosto menciona que incluso algunos hombres llegan a tener más de dos esposas.

“El personal de admisión en Fort McCoy informó de múltiples casos de mujeres menores de edad que se presentaron como ‘casadas’ con hombres afganos adultos, así como familias polígamas”, señala el documento. Un cable enviado desde los Emiratos Árabes Unidos transmitió a Washington una preocupación sobre este mismo tema. Algunas jóvenes afganas habían sido obligadas a casarse para escapar después de la toma del poder de los talibanes.

Aumenta las listas de afganos que piden traslados

El hecho de que el último avión estadounidense haya despegado de Kabul, no quiere decir que la evacuación se detuvo. La Unión Europea informó que establecerá el diálogo con los talibanes —con condiciones previas— para lograr sacar a los que faltan. Por su parte, una organización en EE. UU. está trabajando para identificar, localizar y evacuar a tres grupos: ciudadanos estadounidenses, otros ciudadanos extranjeros y aliados afganos.

“Lo desolador es que ese número sigue creciendo —de a miles—, y seguirá creciendo aún más”, declaró Eduardo Torres, voluntario en Task Force Afghani Freedom a Infobae. Afirma que tienen contratado a un avión privado, mientras tanto están afinando la logística del viaje y solucionando que algunos afganos carecen de pasaporte.

La tarea de este grupo también está enmarcada en las numerosas consecuencias de la retirada. Aún queda una gran labor por hacer de parte de los gobiernos, comenzando por reubicar a los evacuados, garantizar su inserción en cada país y, sobre todo, investigar sus antecedentes para identificar personas ligadas al terrorismo, abusadores o infractores de las leyes por incurrir en trata infantil.

Oriana Rivas – Panampost.com

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