La casta burócrata de izquierda en Argentina no tomó nota que se terminó el monopolio cultural. En los últimos años la generación que floreció fue la de una camada de jóvenes liberales que no temen contradecir al discurso oficial y hegemónico fortalecido durante tantos años. Pero el fenómeno ya es una realidad, llegó para quedarse y no hay Mao que pueda mandar a cortar las flores de la disidencia. Lo que ocurrió ayer en las redes sociales, es algo que obliga a los burócratas socialistas a tomar nota. Salvo que quieran seguir pasando papelones.

El 14 de junio se cumplieron 92 años del natalicio del asesino y guerrillero Ernesto «Che» Guevara, que llegó al mundo en la Ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe. El ministerio de Cultura de la Nación, comandado por Tristan Bauer, cineasta responsable de títulos como «Che, un hombre nuevo», decidió homenajear a Guevara mediante un artículo infantil, que recoge el costado «idealista», mediante la clásica lectura parcial y mentirosa sobre el verdadero personaje histórico. Como si esto fuera poco, la cuenta de Twitter de la cartera le dedicó otro posteo al hombre que «amaba la poesía».

En medio de ambas publicaciones, un artículo conmemorando la fecha de la muerte de Jorge Luis Borges, lo recordó como «un escritor argentino». La pieza en cuestión fue un copy paste de un viejo texto de Adolfo Bioy Casares, casi de compromiso. Para el ministerio de Cultura argentino, Borges fue un escritor del montón, mientras que Guevara fue un destacado amante de la poesía y un idealista memorable. Un «hombre imprescindible», según la cartera de Bauer.

Reacción y repudio

No pasó mucho tiempo para que la publicación oficial sea cuestionada en las redes sociales por miles de usuarios que se dedicaron a recordar el otro lado de Guevara: el del impiadoso asesino.

«No puedo creer que alaben a un asesino», «genocida de homosexuales«, «el símbolo del odio al que opina distinto», «¡Que asco el ministerio de Cultura!», «¿y un poquito asesino también, no?», «cierren este ministerio», «una vergüenza», fueron solamente algunos de los comentarios que coparon las publicaciones.

En minutos, el hashtag #CheGuevaraAsesino era tendencia y el ministerio argentino era el ridículo de las redes sociales. Había que buscar con lupa para encontrar un comentario favorable, en medio de semejante repudio total.

Finalmente, lo único que terminó haciendo el ministerio de Cultura de Argentina fue darle voz a miles de personas, que se dedicaron a poner blanco sobre negro y a decir las cosas como son. Justicia revolucionaria.

Fuente: Panam Post.