Pese a que en las encuestas recientes el presidente estadounidense Donald Trump es aventajado por su oponente, el candidato demócrata y exvicepresidente Joe Biden en algunos aspectos, en la encuesta de ABC News/Washington Post del 19 de julio, el 94% de los posibles votantes dice que está entusiasmado por apoyarlo para su reelección, en tanto que en el caso de Biden el 79% dice lo mismo de él.

En el aspecto económico no hay duda de que los encuestados reconocen la superioridad de Trump, quien mantiene su superioridad sobre Biden, siendo 47% el porcentaje favorable a Trump, y 45% el favorable a Biden.

“Asimismo, Trump ha subido en dos de sus grupos de apoyo clave, +20 puntos entre los americanos rurales y +12 puntos entre los blancos evangélicos” registra el informe de la encuesta.

Vienen al caso las paradójicas estadísticas desfavorables para Trump frente a las de la candidata presidencial y ex secretaria de estado Hillary Clinton en 2016, en las que Trump fue el elegido por 63 millones de ciudadanos.

La Asociación Americana para la Investigación de la Opinión Pública confirma que “las encuestas nacionales en 2016 tendieron a subestimar el apoyo de Trump significativamente más que el de Clinton”.

Por su parte, el Dr. Loyd Pettegrew, profesor emérito de la Universidad del Sur de Florida, emitió el concepto de la “deseabilidad social”, que dice que las personas encuestadas “responderán a las preguntas de la encuesta de una manera que puede parecer más deseable socialmente, o no responderán en absoluto”, a pesar de su verdadera creencia.

Desde otro punto de vista, los principales medios de comunicación y los académicos, desfavorables a Trump, habrían hecho creer a la población que no es socialmente deseable (o políticamente correcto) apoyarlo, lo que probablemente se reflejaría en los actuales resultados de las encuestas.

“En mi experiencia, las encuestas realizadas por las empresas de medios de comunicación son menos creíbles, ya que a menudo son culpables de los mismos sesgos que se ven en sus informes de noticias”, afirma el Sr. Pettgrew. 

Por otro lado, los encuestadores cuentan con una pequeña muestra de la población, compuesta por las personas dispuestas a responder las encuestas, no necesariamente con una muestra homogénea de la población y mucho menos con toda la población, lo que podría significar altas tasas de error en los trabajos, en cuyo caso los resultados solo servirían para emitir opiniones pero no para darse por sentados. 

Aparentemente, los votantes que señalan su intención de votar por el candidato presidencial demócrata y ex vicepresidente Joe Biden, lo hacen  impulsados  más por la inercia de la impugnación promovida por los legisladores de ese partido, que por el entusiasmo de ver convertidas en realidad las promesas de la campaña izquierdista de Biden.

Viene al caso de nuevo lo ocurrido en elecciones presidenciales del 2016, todas las encuestas daban como ganadora a la candidata demócrata Hillary Clinton, la enorme diferencia es que ahora Trump ha beneficiado a su nación a lo largo de más de tres años de muchas maneras, realidades que podrían definir su reelección el próximo 3 de noviembre.

Jose Hermosa – BLes.com