En estas elecciones, en donde se presentan por lo menos 17 partidos políticos, los candidatos de derecha o cercana a ella, son los preferidos por los electores.

El 11 de abril del 2021 se desarrollarán elecciones para elegir al presidente del Perú y a todo el Parlamento. El trágico y doloroso periodo presidencial de cinco años, empezado en el 2016 llega a su final, con sobresaltos y golpes de Estado, al menos tres en los últimos cinco años, y con un presidente de transición que jamás fue elegido presidente en elección popular, Francisco Sagasti.

El anterior presidente, Martin Vizcarra Cornejo, fue elegido como vicepresidente el 2016, esta con un pie en la cárcel por corrupción, con denuncias fiscales extremadamente sólidas, pues los que le pagaron los sobornos son los testigos en estos procesos.

El caso peruano no es extraño, aunque lo parece. Es la misma estrategia que utilizó la izquierda con Allende en Chile, Paniagua, Toledo y Kuczynski en Perú, y Pablo Iglesias en España. La estrategia consiste en mimetizarse como un camaleón para ser llamado a gobernar sin haber ganado la elección, se les llama porque se presentan como apoyo incondicional e inconsecuente, para después, desde dentro del Estado, con poder, generar crisis y gobernar. La izquierda se presenta como un objeto de decoración, como un lobo disecado incapaz de causar daño alguno, pero una vez con una migaja de poder vuelve a la vida y se multiplica hasta llegar a copar todo el estado y mucho más; exportar su modelo, controlar el cuerpo del individuo.

Esto es lo que exactamente sucedió en Perú el 2016. Pedro Pablo Kuczynsky  (PPK) se postuló como un técnico centro populista y empresario de éxito internacional, PPK era la respuesta para que el Perú volviera al sendero de crecimiento económico de 6 % anual como mínimo, el mismo que decayó durante el gobierno socialista de Ollanta Humala Tasso, delfín del chavismo y Foro de Sao Paolo. El peruano aspiraba que PPK le devolviera la libertad para producir riqueza y comerciar. PPK, para ganar la elección y ganarle a Keiko Fujimori, tuvo que asociarse con la izquierda peruana en la segunda vuelta. Ese fue su error. Una vez en el gobierno, se descubrieron casos serios de corrupción que lo obligaron a renunciar antes de ser vacado por el Congreso, al mismo tiempo que esto sucedía, su vicepresidente Martin Vizcarra Cornejo, se reunía a espaldas de PPK para conspirar y obligar su renuncia. Las reuniones del complot fueron con los partidos que luego traicionó al cerrar el Congreso.

Martin Vizcarra Cornejo asumió la presidencia de acuerdo a la Constitución, e inmediatamente se rodeó de tecnócratas de izquierda, de la izquierda caviar como le llaman en Perú. Estos son los personajes que merodean el Estado para lograr un cargo público muy bien pagado y, de paso saquear el fisco, es la burocracia dorada.

Inmediatamente la izquierda empezó el ataque contra el Estado de derecho, acusando a instituciones del Estado de ser corruptas, incluyendo el Congreso de la Republica, el Consejo Nacional de la Magistratura —CNM—, el mismo que se encarga de nombrar y destituir jueces y fiscales, y al Ministerio Publico.  El Congreso y el CNM eran obstáculos para implementar la agenda socialista y continuar saqueando el fisco.

El primer golpe de Estado de Vizcarra fue contra el CNM, acusó a la institución de corrupta, así que la anuló y creó una nueva, la Junta Nacional de Justicia —JNJ— allí nombró a dedo a personajes de izquierda y afines, a los que la prensa corporativa subsidiada por el gobierno los denominó: Notables. Es que la izquierda impone ser la reserva moral, los impolutos porque no pierden su tiempo creando empresa para producir riqueza y el maldito dinero, ellos, los notables, la reserva moral del Perú trabajan en el estado o para el Estado, allí hacen fortuna y se auto premian.

Vizcarra ejerció el segundo golpe de Estado al cerrar el Congreso, el mismo que lo acosaba y acorralaba con investigaciones por sobornos recibidos cuando fue gobernador regional de Moquegua, esas son las acusaciones en las cuales la fiscalía tiene los testimonios de las mismas personas que le entregaron los sobornos, dos millonarios dueños de empresas constructoras, dos corruptos. Tercer testimonio en contra de Vizcarra es la de un ex ministro, amigo suyo de décadas.

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Al cerrar el Congreso, se eligió a uno nuevo, que estaría no más de un año ( Marzo 16, 2020/ Julio 26,2021) ese es el Congreso que esta vigente, y es el mismo que vacó a Vizcarra por corrupción, y siguiendo la Constitución el presidente del Congreso, Manuel Merino, asumió la presidencia. A Merino, la izquierda inmediatamente le organizó un golpe de Estado con colaboración de la prensa corporativa, y el pantano peruano. El pantano peruano lo forma la izquierda caviar, Odebrecht y sus beneficiarios —incluyendo miles de políticos— la prensa y cientos de empresas que contratan con el Estado. Merino asumió constitucionalmente la presidencia del Perú en 10 de noviembre del 2020, el 15 de noviembre del 2020 fue obligado a renunciar.

Después de la forzada renuncia de Manuel Merino, la izquierda volvió al poder con Francisco Sagasti, un globalista, académico, eterno empleado público y de organismos internacionales, asumió el cargo del 17 de noviembre del 2020. Su partido, el Morado, fue férreo defensor de Martin Vizcarra Cornejo en el Congreso, y gobernaron con El. Sagasti en la presidencia continuo con el programa de Vizcarra, profundizándolo aún más, introduciendo ideología de género, agenda LGTB, globalismo, feminismo radical, ambientalismo y destruyendo la economía completamente con una cuarentena salvaje, en donde todos los derechos son suprimidos, incluyendo el de reunión dentro de viviendas privadas. Y, además, el Estado con Sagasti, ha monopolizado la compra de medicinas, incluyendo la vacuna anti virus chino, no permite que los privados compren y vacunen.

En estas elecciones en Perú, en donde se presentan por lo menos 17 partidos políticos, los candidatos de derecha o cercana a ella, son los preferidos por los electores. Rafael López Aliaga, empresario, católico, conservador y pro vida. Keiko Fujimori, aparentemente defendiendo el legado de su padre. Hernando de Soto, economista con mucho éxito global, pro empresa y libertad. Baso esta información en encuestas personales, las que yo conduzco, pues no confió en las encuestadoras.

A pocos días de las elecciones, la prensa corporativa ataca con furia a los candidatos de derecha, en especial a López Aliaga, lanzando encuestas que no reflejan en lo absoluto el sentir de la calle. Muchas personas, y me incluyo, estamos denunciando que existe fraude electoral en marcha. El Jurado Nacional de Elecciones, por ejemplo, está controlado por funcionarios colocados por Martin Vizcarra Cornejo en ese cargo. Asimismo, se desarrolla una elección con estado de emergencia, en donde los derechos a la libertad están abolidos, y el voto de los mayores de 65 años a sido declarado no obligatorio, justamente el segmento de la población más difícil de caer en las mentiras del comunismo.

Las mesas de votación, por otro lado, corren riesgo de no instalarse, pues no existe vacunación anti COVID masiva en Perú, el Estado con el monopolio de la vacuna parece lo quiere de esa forma. Como dijimos, no permite a empresas privadas comprar vacunas, a pesar de que las ofertas se han hecho públicas. Perú contrató con la empresa China Sinopharm, en un contrato secreto. No han revelado el precio que pagaron por unidad. Todo el proceso en esta compra esta corrompido, incluyendo la vacunación secreta con la vacuna Sinopharm de altos funcionarios del estado, prensa y allegados. Martin Vizcarra Cornejo y su familia también se vacunaron en secreto, antes de que la vacuna sea aprobada, y en medio de la negociación para firmar el contrato.

El conteo de los votos, se hará electrónicamente. En 2016, el entonces presidente chavista, Ollanta Humala Tasso aliado de PPK en esa elección, contrató con Smartmatic, y el resultado final le favoreció con un margen ínfimo, 40000 votos frente al fujimorismo que obtuvo mayoría absoluta en el parlamento. El conteo de votos este domingo 11 de abril de 2021, será también electrónico.

El pueblo peruano está muy atento, la derecha se ha vuelto activista, reclama presencia en varios partidos y argumentan públicamente sus ideas, lo políticamente correcto tiene críticos en Perú, y muchísimos.

Jeffrey Kihien – panampost.com