El Banco Central de Cuba determinó que se podrán utilizar activos virtuales como medio de pago para transacciones en todo el territorio del país. Las medidas llegan en medio de un fuerte caos inflacionario.

Después de un clima de extrema tensión inflacionaria, el Banco Central de Cuba resolvió la habilitación de monedas virtuales o activos digitales como medios de pago para realizar transacciones comerciales e inversiones.

La medida fue elaborada por Marta Sabina Wilson González, que actualmente preside la autoridad monetaria en la isla. Sin embargo, las medidas constituyen una habilitación pero no una obligación para los comerciantes que no estén dispuestos a aceptar este tipo de monedas como forma de pago.

La obligatoriedad para la aceptación de pagos sigue siendo una potestad que le corresponde únicamente al peso cubano, que tras la última reforma monetaria dejó de ser convertible con el dólar y se transformó en una moneda de carácter dudoso y sin respaldo en activos o en demanda.

La monetización de los desequilibrios fiscales en conjunto con la desarticulación de la moneda convertible sentaron las bases para un tenso clima inflacionario. Para el economista Pavel Vidal, que también fue presidente del Banco Central de Cuba, la inflación anual en la isla podría llegar al 500% para diciembre.

Los aumentos en las tarifas públicas llegaron hasta el 900%. La desarticulación del modelo socialista se fue acrecentando desde mediados de 2018 y con la llegada de la pandemia se produjo un colapso generalizado.

Los efectos inflacionarios actuales son el resultado de un largo proceso de deterioro. Entre 1994 y 2004 Cuba determinó un esquema mediante el cuál el dólar, la verdadera moneda que quieren los cubanos, circulaba de forma legal en la isla.

A partir de noviembre 2004 la dictadura comunista terminó con la libre circulación del dólar, pero atando al peso cubano convertible (los llamados CUC) al dólar mediante una paridad fija, que mantuvo algunos ligeros cambios a través del tiempo.

En 2021 la dictadura finalmente terminó con el anclaje sobre el dólar, haciendo que la moneda sea completamente fiduciaria y atada a los designios de la autoridad monetaria, que carece de reputación o credibilidad. En consecuencia, y como era esperable, se desató un alza inflacionaria.

Las acciones sobre las monedas digitales guardan un estrecho parecido con la experiencia vivida en el “período especial” donde también se vivía un colapso del sistema económico socialista y se procedía a permitir ciertas liberalizaciones para mitigar la ausencia de divisas.

Fuente: Derechadiario.com.ar