Redacción BLesEl principal líder del régimen comunista chino, Xi Jinping, anunció esta semana un endurecimiento de las medidas contra los sectores más ricos del país en un intento de promover la “prosperidad común y la justicia social”, tras una fuerte escalada en los índices de desigualdad, justamente en el país socialista más importante del mundo. 

En una reunión de planificación económica el 17 de agosto con los principales líderes del Partido Comunista Chino (PCCh), Xi Jinping ordenó implementar medidas para contrarrestar los “ingresos excesivamente altos”, eliminar las ganancias ilícitas y aumentar las ganancias de la clase de bajos ingresos. Acorde a lo reportado por la agencia estatal de noticias Xinhua.

El discurso de Xi fue muy contundente y no pasó desapercibido, aunque el plan sigue siendo confuso en términos de cómo se llevará a cabo. Xi destacó, entre otras cuestiones, problemas con servicios públicos básicos desiguales, atención médica, bienestar social y asistencia para la vivienda. Las acciones propuestas incluyen la recaudación de impuestos y seguros más elevados para los sectores más adinerados.

Lograr la “prosperidad común” es un “requisito básico del socialismo” y es necesario para promover “la equidad social y la justicia”, dice el artículo de Xinhua, que fijó el cumplimiento de los principales objetivos para el año 2049, cuando se festeje el centenario de la República Popular de China.

El PCCh transformará el país en una nación “plenamente desarrollada, rica y poderosa” para 2049, se puede leer en el resumen del discurso publicado por Xinhua.

El discurso de Xi, inevitablemente trajo el recuerdo del máximo dictador del PCCh, Mao Zedong, cuando a mediados del siglo pasado ideó un plan de reformas económicas extremas buscando quitar todo poder político, social y económico a los empresarios, terratenientes y agricultores de China. 

Mao gobernó el país a través de una gran transformación y agitación económica y social. Su muerte en 1976 marcó el final de la Revolución Cultural. Durante su gobierno efectivamente se logró redistribuir el dinero y las propiedades de los sectores más ricos de la sociedad tradicional china, pero ese inmenso capital no fue a parar realmente a los más pobres tal como se había prometido, sino al crecimiento desmedido del Partido y del estado, mientras decenas de millones de personas morían de hambre.

Luego del fallecimiento de Mao, asumió el liderazgo Deng Xiaoping, quien implementó durante las décadas siguientes políticas de liberalización económica y la apertura hacia occidente, al mismo tiempo que se mantenía a la población bajo la máxima pobreza y estricto control y represión ante la mínima intención de rebeldía. 

En la década de 1980, el entonces líder Xiaoping, profundizó sus políticas de reforma económica y alentó a una “parte de la gente a enriquecerse primero”. Desde ese momento, surgió una nueva casta de chinos, generalmente asociados a los altos mandos del PCCh, que lograron un enriquecimiento personal exponencial y el desarrollo de grandes empresas a costa de la explotación de sus trabajadores. 

 

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En la década de 1980, el entonces líder Xiaoping, profundizó sus políticas de reforma económica y alentó a una “parte de la gente a enriquecerse primero”. Desde ese momento, surgió una nueva casta de chinos, generalmente asociados a los altos mandos del PCCh, que lograron un enriquecimiento personal exponencial y el desarrollo de grandes empresas a costa de la explotación de sus trabajadores. 

Esta brecha continuó en expansión, lo que demostró un profundo fracaso en las medidas socialistas que prometían un futuro mejor para todo el pueblo chino. 

Si bien Xi en febrero se jactó de un “milagro” al sacar a casi 100 millones de residentes rurales de la pobreza extrema, la afirmación ha provocado el escepticismo de muchos expertos y de la comunidad internacional en general, principalmente debido a que el régimen chino nunca ha informado regularmente datos estadísticos de credibilidad y fácil comprobación.

Lo cierto es que mientras los líderes chinos continúan embanderados con la justicia social y la redistribución de las riquezas, tal como lo han hecho desde los inicios del PCCh, las brechas entre los pocos ricos y la inmensa mayoría de pobres continúan creciendo. 

A medida que China se vuelve más rico como país, sus brechas entre ricos y pobres, urbanos y rurales, también aumentan. En mayo pasado, el primer ministro Li Keqiang reveló que 600 millones de ciudadanos solo ganan alrededor de 1.000 yuanes (USD 153) al mes, lo que evidencia la magnitud del problema.

Andrés Vacca – BLes.com

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