Redacción BLesTras una serie de acuerdos con líderes latinoamericanos, el régimen comunista chino profundizó sus lazos en el continente con promesas de “créditos baratos”, tecnología nuclear, construcción de redes 5G y de comunicaciones. El régimen ha logrado seducir estratégicamente a las autoridades locales, poniendo en peligro las libertades soberanas y amenazando el liderazgo estadounidense.

El régimen chino firmó acuerdos con líderes de América Latina y el Caribe para profundizar los lazos en casi todas las áreas de la sociedad. Según un reciente informe publicado en el medio Daily Mail, como parte de las negociaciones, China se ha comprometido incluso a construir escuelas y financiar clases que enseñen el idioma y la “cultura” del país oriental.

Toda la región viene siendo influenciada por el régimen chino tras varios años de grandes inversiones en infraestructura crítica como puertos, carreteras y plantas de energía en lo que los analistas consideran que es un intento para comprar poder e influencia en el “patio trasero” de Estados Unidos. 

Mateo Haydar, investigador de la Fundación Heritage, dijo al Washington Examiner sobre las bases de los últimos acuerdos firmados:

“El desafío es amplio y hay absolutamente un interés militar y de seguridad allí. Esa amenaza está creciendo, y es un tipo de amenaza diferente a la que vimos con los soviéticos”.

Por otro lado, Evan Ellis, ex miembro del personal de planificación de políticas del Departamento de Estado, dijo: “Los chinos no dicen: ‘Queremos tomar el control de América Latina’, pero claramente establecieron una estrategia de participación multidimensional que, de tener éxito, expandirá significativamente su influencia y producirá enormes preocupaciones de inteligencia para los Estados Unidos”.

Uno de los acuerdos, oficialmente llamado “Plan de Acción Conjunto para la Cooperación en Áreas Clave”, fue firmado en diciembre de 2021 entre China y CELAC, una alianza de Estados de América Latina y el Caribe que engloba a casi todos los países de la región, incluidos los principales actores como Brasil, Argentina, Colombia, Venezuela, Uruguay y Chile.

Como suele ocurrir en este tipo de acuerdos, se escatima en detalles aunque se establece una amplia hoja de ruta donde se estipulan los compromisos para profundizar los lazos entre gobiernos, bancos, empresas e instituciones educativas, 

La mayoría de los compromisos parecen rutinarios, como las promesas de preservar el medio ambiente, desarrollar tecnología ecológica y promover la igualdad y la sostenibilidad, pero entre las extensas pautas livianas se destacan algunos puntos que hicieron sonar las alarmas en el Pentágono.

Uno de ellos es el compromiso de intercambiar tecnología nuclear y promover “proyectos prácticos relevantes”, incluida la formación de científicos nucleares para “poner en juego las ventajas que ofrecen la tecnología y la energía nucleares”.

Si bien el acuerdo especifica que esto será con fines “pacíficos”, despertó cierta preocupación dado que la tecnología utilizada para enriquecer el combustible nuclear puede reutilizarse para fabricar material apto para armas de destrucción masiva.

Otro punto de conflicto es la promesa china de ayudar a desarrollar programas espaciales para la “exploración pacífica del espacio”. Esto también generó preocupación al considerar que en el pasado, Beijing ha tratado de hacer pasar el lanzamiento de satélites espías como supuestas naves de “comunicación”, y recientemente rechazó las acusaciones de que había probado una bomba nuclear orbital hipersónica diciendo que en realidad era una nave espacial civil destinada a la “exploración pacífica de espacio”.

El acuerdo también promete una mayor cooperación en “infraestructura digital, equipos de telecomunicaciones y 5G”. Estados Unidos ha desarrollado una fuerte disputa con el régimen chino durante años por el despliegue de la tecnología 5G, desde que se supo que Beijing estaba avanzando en la carrera para construir las nuevas redes de información en todo el mundo, mientras era acusado de implementar el robo de información y trabajos de espionaje utilizando esta tecnología.

Paralelamente, las dictaduras comunistas de Cuba y China acaban de firmar un nuevo plan de cooperación para profundizar su relación comercial en torno al polémico programa de “La Franja y la Ruta” (BRI, por sus siglas en inglés), a través del cual muchos países en todo el mundo han generado una enorme dependencia y endeudamiento con el régimen chino.

Muchos países que firmaron el BRI, sobre todo aquellos más necesitados debido a su pobreza estructural, han tenido que renunciar a sus principios soberanos tras no poder pagar las enormes deudas adquiridas con el régimen comunista. 

La preocupación respecto a la injerencia china en Latinoamérica es cada vez más grande, sin embargo, son pocos los líderes que actúan en consecuencia, mientras tanto la dependencia continúa creciendo al mismo tiempo que la región se empobrece y aumenta la inestabilidad política y social.

Andrés Vacca – BLes.com

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