El régimen cubano establecerá que las mujeres deben cumplir con el servicio militar si pretenden cursar una carrera universitaria

Las mujeres en Cuba serán reclutadas, entrenadas para el manejo de armas y capacitadas desde infantería hasta defensa personal porque Raúl Castro considera que “la defensa de la patria socialista es el más grande honor y el deber de cada cubano”. Ninguna tendrá derecho a oponerse al servicio militar que regirá como una obligación impuesta por el régimen comunista.

Al ser declaradas aptas, pasarán un período de 45 días de preparación militar intensa conocido como “La Previa”, en el que su peinado cambiará para adaptarse al código de ética militar que se mezcla con un proceso de adoctrinamiento llamado “preparación político-ideológica”.

Las primeras que pasarán serán aquellas con aspiraciones a estudios universitarios en la isla, de lo contrario, sus deseos de cursar una carrera quedarán frustrados, según asegura Cubanet.

Con esa orden se despidió Raúl Castro del primer secretario del Partido Comunista de Cuba, quien propuso que todos los jóvenes, independientemente de su sexo, se alisten aún en contra de su voluntad.

“La amenaza del servicio obligatorio es otro motivo para emigrar, con la premura de hacerlo antes de que el joven alcance la edad militar, pues de lo contrario correría el riesgo de que no lo dejen salir del país”, agrega el medio.

Es una decisión muy cuestionada porque “en lugar de establecer el servicio militar obligatorio femenino, lo que debería hacer el régimen es reducir el masculino, hacerlo voluntario, o mejor aún, abolirlo definitivamente”.

La realidad es otra. Ni la pandemia cambia los planes de Raúl Castro aún cuando en tiempos de coronavirus corresponde suspenderlo como parte de las medidas necesarias para evitar la propagación de la enfermedad, así como se suspendieron las clases de los estudiantes becados, quienes fueron enviados a sus casas ante el aumento de los contagios, y las condiciones de convivencia en el servicio militar no son diferentes a las de un internado.

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La vejez como excusa

Los protocolos sanitarios no frenan las intenciones de los comunistas. La postura de Raúl Castro es que “no puede admitirse la promoción a cargos superiores de compañeros que, por motivos injustificados, no hayan cumplido el servicio militar activo, que constituye la principal vía de preparación militar que deben cumplir todos los ciudadanos, en primer lugar, los cuadros».

Con esa sentencia pretende ampliar la práctica del Ministerio de Relaciones Exteriores de exigir a los jóvenes de ambos sexos que deseen estudiar en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI) un año de servicio militar en la Brigada de la Frontera, frente a la Base Naval de Guantánamo.

De esa manera, siembran desde 2002 la fidelidad de la juventud al sistema socialista y ahora con el argumento de que existe una “tendencia al envejecimiento poblacional que reduce el número de jóvenes que arriban a la edad reglamentaria para incorporarse al servicio militar” lo generalizarán evadiendo el drama que abunda al respecto y del cual, como era de esperarse, están exentos los millennials del clan castrista que viven rodeados de lujos y privilegios.

Tragarse un tornillo, una arandela, una cuchilla, cortarse las venas o fingir un intento de suicidio son algunas de las dramáticas alternativas a las que se aferran los reclutas para evadir los dos años de servicio militar.

Autolesionarse parece ser para muchos la salida. Ese es el camino para escapar de las madrugadas de guardia en el medio de la nada con un rifle al hombro, de manejar un tanque de guerra, colocar explosivos a lo largo de un campo o velar por la seguridad de un puesto de mando militar.

Quienes se autoinfligen lesiones son sometidos a un peritaje médico, donde se decide de acuerdo a la gravedad del caso, si pueden continuar en el servicio. En caso de ser declarados no aptos, aún los que hayan sido admitidos para estudiar una carrera universitaria, tienen que esperar como mínimo 14 meses para ingresar al aula.

Ingenuidad en pedazos

No son casos aislados. Cada año hay cientos de incidencias –la cifra es de reserva del régimen– que terminan con la muerte de jóvenes cubanos que una vez que alcanzan la mayoría de edad, tienen que ingresar de manera obligatoria a las filas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) o del Ministerio del Interior (MININT) para licenciarse en el servicio militar.

Si logran un cupo en las universidades de la isla tienen que cubrir 14 meses como reclutas. Este es un requisito indispensable para matricularse en cualquier facultad. Cada hombre que llega a una secretaría universitaria tiene que presentar el documento oficial que constate el cumplimiento de este tiempo de servicio. Los que no acceden a la universidad, tienen que pasar dos años como militares, “un castigo elitista del régimen cubano que acostumbra a machacar a las minorías”, divulga la revista Gatopardo.

Nadie puede esquivar al sistema de registro militar que obliga a los adolescentes a inscribirse en la base de datos al cumplir los 16 y no salen de la lista hasta los 45, incluidos aquellos cubanos en el extranjero.

En este contexto, “hay muchos adolescentes que pasan de rasurarse el rostro por primera vez en su vida, a la muerte. Muchachos que duermen por primera y última vez fuera de casa. Jóvenes que tienen un arma en una mano cuando ni siquiera han aprendido a respetar el compromiso que hicieron con sus madres de sacar la basura de casa y depositarla en el latón de la esquina. Es la ingenuidad hecha añicos”.

Al régimen no le importa. Estableció que los reclutas que se autolesionen con el fin de evadir el cumplimiento del servicio militar serán sancionados por el delito de “evasión de obligaciones” para “frenar estos actos”.

Carne de cañón

Estar bajo el sol, bajo la lluvia, en una posta, en el medio de un campo perdido, con las botas enfangadas, las orejas azotadas por mosquitos, sudando, con un rifle o un revolver o manejando un tanque de guerra es una escena despreciable pero así es el servicio militar en La Habana.

Es injustificable cuando hace más de un siglo Cuba no está en guerra con ningún país pero “Fidel Castro desangró la isla en su afán de jugar a la guerra por el mundo. Así, numerosas familias vivieron durante décadas el terror de que al ser llamados al servicio militar los adolescentes fueran enviados a morir a las guerras de África, una pesadilla que para muchos se hizo realidad”, añade Cubanet.

Para proteger a sus hijos de servir de carne de cañón, “los padres cubanos acuden a disímiles artimañas, como llevarlos al psicólogo desde niños o pagar sobornos”.

Incluso, hay casos de padres e hijos que prefieren ir a prisión por aplazar su compromiso y ser tachados de “desafectos a la revolución”. Los Testigos de Jehová son unos.

Orden contraria a la tendencia

La nueva disposición del castrismo se suma a la de Venezuela y Bolivia, donde el servicio militar es obligación para los jóvenes cuando la práctica disminuye a nivel mundial.

En la actualidad sólo lo implementan 26 países; la propensión es al servicio voluntario. La obligatoriedad de este se da principalmente en países con una situación fronteriza potencialmente complicada, como Irán, Egipto, Siria, Argelia, Eritrea o Israel. En estos dos últimos, así como en Noruega, Suecia y Corea del Norte, se recluta también a las mujeres, aunque esto constituye una excepción, pues en la mayoría de los países solo se recluta a los hombres.

En Europa, por su parte, una serie de países desestimaron la necesidad de un servicio militar obligatorio en estos tiempos donde la diplomacia prima sobre la guerra como vía de resolución de conflictos. Países de Europa del Este como Hungría, Croacia, Polonia o la República Checa abolieron la conscripción en años recientes, mientras que otros como Alemania, Francia, España o Italia suspendieron el servicio obligatorio “por tiempos de paz”.

En el caso de Suiza, Finlandia y Noruega, a pesar de su conocida neutralidad, tienen un servicio militar obligatorio de seis meses en los primeros dos casos, y de 19 en el último.

En Estados Unidos el sistema de reclutamiento es voluntario desde 1975. En el caso de Rusia, el servicio obligatorio data de la época imperial, aunque desde 2008 fue reducido de 24 a 12 meses de duración.

Además de ir contra de la tendencia mundial, Cubacute revela que “la lucha global por el empoderamiento femenino, algo que ha influido significativamente en la cosmovisión de las mujeres cubanas, sobre todo de jóvenes profesionales” impulsó la medida. Y de ahí, sospechar que persiste el deseo de aplacar el sentimiento antisistema que se expande por las universidades de la isla es inevitable.

Gabriela Moreno – BLes.com