Redacción BLes – El líder de la comunidad de West Side (zona oeste), Joseph Bolanos, repasó cómo el FBI fue a por él. Una llamada telefónica de un vecino avisó al FBI de que él era uno de los “alborotadores” que entraron en el edificio del Capitolio el 6 de enero.

Bolanos dijo que estaba en el mitin del entonces presidente Donald Trump el 6 de enero y grabó la escena fuera del Capitolio. Ya se había marchado de allí antes de que se produjera el disturbio, el cual en reiteradas oportunidades se aclaró que dicho incidente fue orquestado por los demócratas y grupos de la izquierda radical; y recientemente salió a la luz posibles pruebas que señalan que el FBI habría cooperado para boicotear la manifestación pacífica en apoyo a Trump.

Al repasar ese día, Bolanos dijo que vio el discurso de Trump y filmó a la multitud, que vio “amigable, como un Woodstock político”, y dejó el evento temprano para regresar a su hotel.

La marca de tiempo de su fotografía mostraba que en el momento en que se produjo el incidente, entre las 13 y las 14 horas, Bolanos y sus acompañantes ya estaban de vuelta en el hotel.

Queriendo saber qué pasaría con el recuento del Colegio Electoral, el grupo volvió al Capitolio y llegó a la parte trasera de la estructura a las 2:45 p.m. Fue entonces cuando la policía del Capitolio disparó mortalmente a Ashli Babbitt, pero Bolanos dijo que no fue consciente de la violencia debido a la distancia.

“No había ningún indicio de violencia… Si estuvieras rodando una película en ese lugar, nunca sabrías que había pasado algo”, dijo, repasando que tampoco había ningún agente de la ley alrededor de su localidad.

En febrero, el FBI se presentó de repente en su puerta diciéndole que habían recibido un aviso de que él estaba entre los “alborotadores” que entraron en el edificio del Capitolio. En la breve entrevista con la agencia federal, Bolanos accedió a proporcionar los vídeos que había grabado, demostrando en parte que la acusación era errónea.

A pesar de su actitud totalmente cooperativa, incluyendo el conjunto de vídeos de Bolanos captando una multitud pacífica de partidarios de Trump, el FBI decidió -para su sorpresa- realizar más redadas.

Volvieron con dos órdenes de registro antiterrorista a su apartamento en West 76th Street y a la casa de su madre en Washington Heights, confiscando todos sus dispositivos. Bolanos fue escoltado fuera esposado e interrogado durante cuatro horas.

Cuando fue detenido, la NBC estaba allí para filmar el momento, y la forma en que el equipo de cámaras narró su situación fue tan incómoda que tuvo un ataque poco después, según describe el Post.

Bolanos no había sido acusado hasta ahora, pero dijo que la inesperada medida del FBI le hizo parecer un terrorista doméstico y destruyó su vida anterior como hombre digno.

“Ha destruido mi reputación”, dice. “No soy un invasor violento… No apruebo en absoluto la criminalidad y la violencia del [6 de enero]”.

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Dice que sus vecinos se han vuelto contra él y le han tratado como si estuviera en desgracia, y que la angustia emocional le ha provocado dos derrames cerebrales desde entonces.

En declaraciones al New York Post, Bolanos dijo que es un demócrata “independiente de corazón” que no aborrece las políticas de Trump, pero que tampoco es partidario de él, a diferencia de lo que pudo describir el accionar que convocó el FBI a su puerta.

Mientras surgen los indicios de una revuelta en el Capitolio orquestada por el FBI, el implacable acoso del gobierno federal dirigido únicamente a los partidarios de Trump, como comparó el Post, se asemeja a las tácticas crónicas que se ven en la China comunista.

Laura Enrione – BLes.com