Redacción BLes– El Comité de Inteligencia del Senado confirmó el martes, en un extenso informe, que no hay pruebas de que la campaña del entonces candidato presidencial Donald Trump haya coludido con el gobierno ruso en las elecciones de 2016. La conclusión va en línea con los hallazgos arrojados por otras investigaciones sobre la supuesta conspiración entre Trump y el Kremlin.

La falsa colusión rusa

En julio de 2016, el FBI inició una investigación para determinar si la campaña de Trump estaba coludiendo con Rusia para ganar las elecciones presidenciales de ese año. La agencia se basó en la información contenida en el famoso expediente Steele. El expediente fue elaborado por Fusion GPS y el exoficial de inteligencia británica Christopher Steele. La campaña de Hillary Clinton y el Comité Nacional Demócrata financiaron el expediente.

Una vez que Donald Trump llegó a la Casa Blanca y aparecieron las acusaciones de colusión rusa, el mandatario negó una y otra vez tal información.

Es por eso que el entonces consejero especial, Robert Mueller, inició una profunda y costosa investigación en mayo de 2017 para determinar si existió tal colusión. Finalmente, tras 22 meses de investigación, no encontró pruebas de que Trump o su campaña conspiraran o se coordinaran a sabiendas con el gobierno ruso para influir en el resultado de las elecciones presidenciales de 2016.

¿Obama espió ilegalmente a Trump?

Más allá de que ya se había comprobado -y ahora lo acaba de ratificar el Comité de Inteligencia del Senado- que la campaña de Trump no coludió con Rusia, las investigaciones sobre el caso están arrojando datos que podrían demostrar que la Administración Obama espió ilegalmente la campaña del candidato republicano.

El inspector general del Departamento de Justicia, Michael Horowitz, publicó un informe el 9 de diciembre de 2020 en el que encontró 17 “inexactitudes y omisiones significativas” en la aplicación y renovación de la orden de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA) que el FBI utilizó para espiar al asesor de campaña de Trump, Carter Page.

El expediente Steele jugó un papel “esencial” para que la justicia autorizara una orden de espionaje del FBI hacia el ayudante de campaña Trump.

En este marco es que, desde entonces, el Congreso busca saber hasta dónde llegaron esas “inexactitudes y omisiones significativas” que se utilizaron para aplicar la orden FISA en los últimos meses del mandato de Obama.

El informe del Comité de Inteligencia

El informe del Comité de Inteligencia del Senado, compuesto de 966 páginas, también ofrece una evaluación del manejo del FBI del llamado expediente Steele.

“El FBI dio al expediente Steele una credibilidad injustificada, basada en una comprensión incompleta del historial de informes de [Christopher] Steele”, indica el reporte que fue elaborado tanto por republicanos como por demócratas.

“No encontramos evidencia de ‘colusión’ pero sí encontramos acciones preocupantes del FBI, en particular su disposición a confiar en el ‘Dossier Steele’”, destacó en Twitter el senador Marco Rubio, republicano de Florida, presidente en funciones del comité del Senado.

Obstáculos para conocer la verdad

El informe también describe una serie de obstáculos y barreras que el comité del Senado enfrentó al investigar la información de Steele.

De acuerdo al documento, Steele “se negó repetidamente” a reunirse con el panel, aunque finalmente presentó respuestas por escrito el 16 de agosto de 2018.

La oficina del fiscal especial Robert Mueller también se negó a proporcionar información sobre su investigación del expediente, destaca el reporte.

El informe dice que la comisión del Senado se vio limitada en su investigación debido a “la centralización de la información relativa al expediente” en la oficina de Mueller, y a la “decisión de los fiscales de no compartir esa información” con la comisión.

Nuevas pruebas

Según informó el Daily Caller, el comité entrevistó a varios asociados de Steele que ayudaron a difundir el expediente, entre ellos el fundador de Fusion GPS Glenn Simpson, el exfuncionario del Departamento de Estado Jonathan Winer y David Kramer, exasociado del difunto senador John McCain.

Asimismo, los senadores expresaron su preocupación por los vínculos de Steele con Oleg Deripaska, un oligarca ruso con estrechos lazos con el presidente ruso Vladimir Putin

“Steele había trabajado para Deripaska, probablemente comenzando al menos en 2012, y continuó trabajando para él en 2017, proporcionando un canal directo potencial para la influencia rusa en el expediente”, señala el informe de acuerdo a Bloomberg.

Una sección del informe aborda la posibilidad de que los agentes de inteligencia rusos hayan alimentado con información falsa la red de fuentes de Steele que terminó en su expediente sobre Trump.

En ese sentido, el comité del Senado encontró “evidencia irrefutable” de que el gobierno ruso se inmiscuyó en las elecciones de 2016, e identificó varios intentos rusos de intimidar a los asociados de Trump durante la campaña y el período de transición presidencial.

“Quizás los vínculos más llamativos que se exponen en el informe son los que hay entre el expresidente de la campaña de Trump, Paul Manafort, y un ex socio comercial llamado Konstantin Kilimnik”, destaca Chuck Ross, periodista de investigación de Daily Caller.

El informe dice que Kilimnik es un oficial de la inteligencia ruso.

Según el documento, Manafort -quien fue despedido de la campaña de Trump en agosto de 2016- compartió información no pública desde dentro de la campaña Trump con Kilimnik, quien a su vez hacía de vínculo entre Manafort y el millonario ruso Derpiaska.

“Sigue sin estar claro por qué Manafort proporcionó la información a Kilimnik y si la campaña Trump estaba al tanto de las actividades de Manafort”, analiza Ross.

De acuerdo al periodista, los agentes rusos habrían tratado de chantajear a miembros de la campaña de Trump afirmando que tenían información que comprometía al entonces candidato republicano -particularmente encuentros de él con mujeres-. 

Sin embargo, el informe no señala ninguna prueba concluyente de que el Kremlin poseyera información despectiva sobre Trump.

Miguel Diaz – BLes.com