Redacción BLes– La controversia planteada por la opción de votar por correo para la elección de presidente en EE. UU., sigue causando inquietud por los cientos de miles de boletas para votar que se pierden como “no entregables”.

La organización estadounidense Fundación Legal de Interés Público (PILF, por la sigla en inglés) descubrió que 223.000 boletas de las enviadas a los electores registrados en el condado de Clark, estado de Nevada, fueron devueltas porque sus destinatarios habían cambiado de dirección, según The Washington Free Beacon del 6 de agosto.

La cantidad de envíos frustrados equivale al 17% del total de 1.3 millones de boletas de voto por correo, enviadas durante las votaciones primarias de junio. En el condado de Clark, que incluye a la famosa ciudad de Las Vegas, habita cerca del 75% de toda la población del estado. 

Por su parte el presidente y consejero general de PILF, J. Christian Adams, explicó que los sistemas de correo difieren mucho de estado a estado y algunos de ellos están muy atrasados, con respecto a los que actualizan eficientemente sus bases de datos que contienen los datos de los votantes. 

“Estos números muestran cómo falla el voto por correo”, enfatizó Adams, explicando que Estados como Oregon y Washington mantienen al día sus sistemas.

“El orgullo por sus propios sistemas [de votación] no se transfiere de ninguna manera a través de las líneas estatales. Nevada, Nueva York y otros no están ni estarán listos para noviembre”, agregó Adams. 

La opción de votar por correo atrae principalmente a los demócratas, quienes aparentemente creen que les beneficiará, a pesar de los múltiples riesgos que se han evidenciado a lo largo de la historia de EE. UU. 

Para impulsar esa opción,  muchos políticos han donado cientos de millones de dólares, incluyendo al especulador George Soros, quien donó 59 millones de dólares a través de su Fundación Sociedad Abierta, según The Washington Free Beacon.   

Una de las mayores dificultades de este sistema radica en que cada uno de los 50 estados tiene sus propios procedimientos y regulaciones, en ausencia de un sistema nacional de registro y votación, explica la Fundación Strategic Culture. 

En el estado de Virginia, por ejemplo, simplemente se llena un formulario que se envía por correo, no es necesario presentar ningún documento de identidad que garantice que los datos entregados corresponden a una persona real, o que no son falsos, de acuerdo con el Director Ejecutivo del Consejo de Interés Nacional, Philip Giraldi.

El único dato que daría cierta confiabilidad es el número del seguro social, que, sin embargo, se puede omitir argumentando que se carece de él o que se es una persona sin hogar, agregó Giraldi.

“El sistema político americano puede estar en la víspera de su peor crisis de legitimidad desde la Guerra Civil. Las señales de alerta temprana indican que muchos estados podrían sufrir fallos catastróficos en el recuento de votos en noviembre”,  advirtió James Bovard, un autor y conferenciante libertario estadounidense, en su blog el 28 de julio. 

José Hermosa-BLes.com