Redacción BLes– Los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) suprimieron una pieza crítica sobre las secuencias genéticas del virus PCC (o COVID-19) que podría aclarar su verdadero origen.

Los NIH, dirigidos por el Dr. Anthony Fauci, asesor médico jefe de la Casa Blanca, fueron denunciados este mes de mayo por haber financiado la investigación del Instituto de Virología de Wuhan (WIV) a través de la organización sin ánimo de lucro EcoHealth Alliance, otorgándoles aproximadamente 600.000 dólares durante un periodo de cinco años.

Durante la audiencia del Senado en mayo, el Dr. Fauci negó que su organización patrocinara la peligrosa investigación de ganancia de función en el WIV. Este tipo de investigación pretende manipular un gen de coronavirus disponible de forma natural para hacerlo más infeccioso, letal y que salte entre especies para predecir posibles pandemias.

Ahora, según un artículo académico pendiente de revisión por pares, cuyo autor es el Dr. Jesse D. Bloom, virólogo del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson de Seattle, el archivo en cuestión se encontró en una base de datos en la nube de Google que el NIH borró “misteriosamente”.

“El origen y la propagación temprana del SARS-CoV-2 [el virus PCC, o COVID-19] siguen envueltos en el misterio”, escribe Bloom, afirmando que el documento contenía información crítica sobre las secuencias genéticas del virus.

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“Aquí identifico un conjunto de datos que contiene secuencias de SARS-CoV-2 de principios de la epidemia de Wuhan que ha sido borrado del Archivo de Lectura de Secuencias de los NIH. Recupero los archivos borrados de la nube de Google, y reconstruyo secuencias parciales de 13 virus de la epidemia temprana”.

Una parte del archivo descartó la validez de la narrativa de que el virus evolucionó de forma natural por el régimen chino.

“El análisis filogenético de estas secuencias en el contexto de los datos existentes cuidadosamente anotados sugiere que las secuencias del Mercado de Mariscos de Huanan que son el foco del informe conjunto de la OMS y China no son totalmente representativas de los virus en Wuhan a principios de la epidemia”, señala Bloom.

“En su lugar, el progenitor de las secuencias conocidas del SARS-CoV-2 probablemente contenía tres mutaciones relativas a los virus del mercado que lo hacían más similar a los parientes del coronavirus del murciélago del SARS-CoV-2”, añade.

Al descubrir por primera vez que el documento eliminado sobre el virus pertenecía al Sequence Read Archive (SRA) de los NIH, Bloom ató cabos y conjeturó que el documento sólo pudo ser eliminado a petición de los autores que escribieron el artículo.

“El SRA está diseñado como un archivo permanente de datos de secuenciación profunda. La documentación de la SRA afirma que, una vez cargado un experimento de secuenciación, “no se pueden sustituir sus archivos ni cambiar su nombre”. Esos datos sólo pueden borrarse enviando un correo electrónico al personal de la SRA (SRA 2021)”, explicó Bloom, poniendo como ejemplo que anteriormente un autor principal del artículo sobre el coronavirus del pangolín solicitó que su trabajo fuera retirado de la base de datos.

Según Bloom, el artículo trabajaba principalmente en un proyecto de la Universidad de Wuhan, que estudiaba las muestras de coronavirus extraídas por Aisu Fu y el Hospital Renmin de la agencia. Esto, supuestamente, arrojaría la hipótesis de que los NIH debieron deshacerse del archivo a través de la petición de los investigadores chinos.

En una declaración al Washington Examiner, los NIH defendieron la supresión del documento, afirmando que “los investigadores que lo presentan tienen los derechos sobre sus datos y pueden solicitar la retirada de los mismos”, y se negaron a revisar quién pudo haber exigido su eliminación, citando la Ley de Libertad de Información.

Laura Enrione – BLes.com