Las pistolas “inteligentes”, diseñadas para restringir quién puede dispararlas están listas para llegar al floreciente mercado estadounidense este año.

Las pistolas “inteligentes” que están diseñadas para limitar quién puede dispararlas están listas para llegar al floreciente mercado de armas de fuego de EE. UU, según comunicó en su cuenta de Twitter la agencia de noticias AFP.

Gracias a la evolución de la tecnología las armas han revolucionado su manera que presten un mejor servicio en seguridad. Las pistolas inteligentes, que solo responden a personas previamente identificadas, podrían comercializarse este año en Estados Unidos, donde los legisladores están estancados en la regulación de las armas de fuego.

El objetivo es evitar que niños, delincuentes y suicidas aprieten el gatillo, y esto será posible gracias a el interés de integrar chips electrónicos en determinadas armas, y la fiabilidad de estos.

La empresa SmartGunz ha utilizado chips RFID (de identificación por radiofrecuencia), como los que se utilizan en las tarjetas de peajes electrónicos, por ejemplo. El usuario debe usar un anillo conectado para poder disparar.

Su director, Tom Holland, les habla a los agentes de policía preocupados de que una persona detenida les apunte con su arma, o a los padres preocupados de que sus hijos encuentren la suya.

“Las personas que quieren un arma ‘más segura’ pueden elegir, si sienten que necesitan protección letal en casa”, explica.

Sus productos ya están siendo probados por unidades policiales de todo el país y espera comercializarlos al público en la primavera.

La pistola inteligente se activará mediante una huella dactilar, lo que asegura que si realmente funciona de esa manera sería un arma bastante segura.

Estados Unidos y las armas

Alrededor del 40% de los adultos estadounidenses vive en un hogar donde hay armas, según la firma Pew Research Center.

Se vendieron casi 23 millones de unidades en 2020, un récord, según Small Arms Analytics & Forecasting, que espera 20 millones para 2021.

La pandemia de COVID-19 y las protestas contra la discriminación racial contribuyeron a un fuerte aumento de los homicidios en 2020, aunque los niveles se mantuvieron por debajo de los picos de la década de 1990.

Si bien las tragedias estadounidenses en las escuelas o lugares públicos son las que suelen aparecer en los titulares, más de la mitad de las 40.000 muertes por armas de fuego cada año son suicidios.

Emery Barreto – miamidiario.com

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