El mal manejo del virus del PCCh por parte del régimen chino, puso en riesgo la continuidad del acuerdo comercial con los Estados Unidos, según informó el presidente Trump.

Distintos medios que estuvieron en la conferencia de prensa brindada en el Air Force One informaron que el presidente Trump dijo que “la relación con China ha sido severamente dañada (…) Podrían haber detenido la plaga, podrían haberla detenido, no la detuvieron. Evitaron que entrara en el resto de China fuera de la provincia de Wuhan. Podrían haber detenido la plaga, no lo hicieron”.

Cuando los periodistas lo presionaron para que responda sobre cómo seguiría el acuerdo comercial con el régimen chino, desvió la respuesta diciendo que tenía otras cosas en mente, insinuando que -al menos por el momento- no habría intenciones de continuar con las tratativas. 

Desde que asumió su mandato, el presidente Trump comenzó a cumplir su promesa de campaña respecto a realizar acciones para proteger la industria estadounidense de la competencia desleal proveniente de China, el robo de propiedad intelectual y los ataques cibernéticos.

Pero en el 2018, se inició una verdadera guerra comercial. Desde la Casa Blanca entendían el creciente déficit comercial como producto de prácticas desleales por parte del gigante asiático. A raíz de ésto el presidente Trump impulsó una serie de aranceles a las importaciones chinas y otras barreras que profundizaron la crisis en la relación bilateral. 

Luego de intensas negociaciones entre ambos países, a principios del 2020, Estados Unidos y el régimen chino firmaron la fase 1 de lo que prometía ser un gran acuerdo comercial. En lo que marcó el inicio del acuerdo, Estados Unidos se comprometía a retirar paulatinamente todos los aranceles impuestos recientemente sobre las importaciones chinas, a cambio de que el régimen incremente sus importaciones de bienes y servicios estadounidenses por un total de 200 000 millones de dólares. 

La quita de aranceles se haría efectiva si se lograra concretar la fase 2 del acuerdo. Pero por los dichos del presidente Trump el día de ayer, esto no sería factible, al menos por ahora.

Durante los últimos 4 meses, la relación entre el gobierno de los Estados Unidos y el PCCh

se ha debilitado exponencialmente. El presidente Trump y sus colaboradores han cuestionado y denunciado constantemente el mal manejo que ha realizado el régimen con la propagación del virus desde el inicio.

Al conflicto mencionado se le deben sumar los reclamos que se realizan desde la Casa Blanca al respecto de la nueva ley de seguridad impuesta por el PCCh en Hong Kong, que pone en riesgo las libertades y autonomía de sus ciudadanos según se denunció en reiteradas ocasiones. Como también la creciente tensión en el Mar del Sur de China, donde la ocupación y expansión militar por parte del régimen obligaron de algún modo a Estados Unidos a compensar militarmente para controlar y garantizar la libre circulación.