Redacción BLes– La representante Liz Cheney de Wyoming fue despojada de su posición de liderazgo en el Partido Republicano este miércoles después de una votación a puertas cerradas siendo su constante antagonismo contra el expresidente Trump una de las principales razones detrás de la decisión, además de carecer del coraje para enfrentar la agenda radical de los demócratas.

Cheney era presidenta de la Conferencia Republicana de la Cámara de Representantes, un cargo que implica liderar la comunicación del partido dentro del Congreso. Era la tercera republicana con más poder, después de Steve Scalise y Kevin McCarthy.

Cheney fue noticia en enero cuando confirmó a los medios que votaría a favor del juicio político contra Trump por los disturbios del 6 enero en Capitolio. Desde entonces, la representante ha hecho de su foco las críticas contra Donald Trump, dejando de lado sus funciones reales como líder del partido para contrarrestar las políticas demócratas que están llevando el país hacia el socialismo.

A pesar del revés que recibió, Cheney se mostró desafiante:

“Haré todo lo posible para que el expresidente no vuelva a acercarse al Despacho Oval”, dijo Cheney tras la votación. “Hemos visto el peligro que sigue provocando con su lenguaje. Hemos visto su falta de compromiso y dedicación a la Constitución, y creo que es muy importante que nos aseguremos de que quien elijamos sea alguien fiel a la Constitución”.

El expresidente Trump reaccionó a la noticia inmediatamente:

“Liz Cheney es un ser humano amargo y horrible”, dijo Trump en un comunicado. “La vi ayer y me di cuenta de lo mala que es para el Partido Republicano. No tiene personalidad ni nada bueno que tenga que ver con la política o con nuestro país. Ella es un tema de conversación para los demócratas”.

Le recomendamos: Soros avanza con su agenda globalista en Colombia

Ad will display in 09 seconds

Tanto Trump como McCarthy y Scalise endosaron a la representante de Nueva York Elise Stefanik una republicana moderada cuyo perfil se disparó como una de las principales defensoras de Trump durante el primer juicio de destitución, para reemplazar a Cheney en el Congreso.

Inicialmente Cheney gozó del apoyo de los republicanos en la Cámara que en enero también votaron para despojarla de su posición por su voto contra Trump pero no hubo suficientes votos para lograrlo.

No obstante, a medida que pasó el tiempo, mientras los republicanos están enfocados en retomar la mayoría de la Cámara en las elecciones de medio término, Cheney continuó su retórica contra Trump, perdiendo el foco de resistir las políticas radicales de la Administración Biden.

El expresidente Trump aún goza con el apoyo de la clase trabajadora y los 75 millones de votos que consiguió legítimamente en las últimas elecciones, no son algo que el partido republicana vaya a olvidar.

Lazos de Cheney con el Partido Comunista Chino

Según un reporte del National Pulse, el bufete de abogados del marido de la representante Liz Cheney presta servicios a varios clientes relacionados con el Partido Comunista Chino, incluidas empresas vinculadas al ejército del régimen, y contrata a ex funcionarios del PCCh para apuntalar su amplia práctica en China.

Su bufete tiene oficinas en Shanghái y Beijing y ha colaborado con empresas que el Departamento de Estado de Estados Unidos ha calificado como “herramientas” del Partido Comunista Chino, tales como con su Ejército Popular de Liberación.

Su relación indirecta con el régimen chino, el enemigo número uno del  mundo libre, el haber servido como herramienta de los demócratas a la hora de dividir el partido entre los millones de americanos que apoyan a Trump seguramente son más que razones suficientes para que Cheney se aleje de la política dentro del Partido Republicano.

Por Álvaro Colombres Garmendia – BLes.com