Redacción BLes– El presidente Trump firmó el pasado 13 de septiembre una orden ejecutiva para terminar con la corrupta práctica de las grandes farmacéuticas de inflar los precios de los medicamentos en los planes de salud pública de los estadounidenses, reportó Washington Examiner.

“En la mayoría de los mercados, los mayores compradores pagan los precios más bajos, pero esto no ha sido así en el caso de los medicamentos de venta con receta. El Gobierno Federal es el mayor comprador de medicamentos de venta con receta del mundo, pero paga más que muchos compradores más pequeños, incluidos otros países desarrollados,” explicó Trump en su argumento para la orden ejecutiva.

La práctica de las grandes farmacéuticas de inflar los precios de los medicamentos funciona de la siguiente manera, explica James Rich del Washington Examiner: 

“Supongamos que tienes 100 personas en el mercado privado y 100 personas con Medicare (salud pública) comprando un medicamento. Si el precio promedio del mercado libre es de 5 dólares, entonces las farmacias ganan 1.000 dólares en total, es decir, 500 dólares en el seguro privado y 500 dólares en Medicare. Sin embargo, si la farmacia aumenta artificialmente el precio a 100 dólares, incluso si sólo una persona con seguro privado compra el medicamento, lo que sería una pérdida de 400 dólares en el mercado privado, cada reembolso de Medicare equivaldría al nuevo precio promedio de 100 dólares, y la farmacia entonces gana 10.100 dólares en total, un aumento del 1.920% en los ingresos.”

Las grandes farmacéuticas inflan los precios en el “libre mercado” de la medicina privada para después poder cobrar costos más elevados en los planes de salud pública, que son proporcionalmente más multitudinarios que los planes de seguro privados y que por ende traen más ganancias a las grandes droguerías. De este modo, la misma insulina que los americanos pagan $540 en su país, los mexicanos la pagan $17 dólares.

La intención de la orden ejecutiva de Trump es justamente apuntar a que el gobierno federal use los precios que se establecen para la venta de medicamento en otros países, que pagan sustancialmente menos, para los estadounidenses que no tienen seguro privado y dependen de la salud pública (Medicare o Medicaid).

“Además de ser injusto, los altos precios de los medicamentos en los Estados Unidos también tienen graves consecuencias económicas y sanitarias para los pacientes que necesitan tratamiento. Los altos precios hacen que los estadounidenses desvíen demasiados de sus escasos recursos a los tratamientos farmacéuticos y los alejen de otros usos productivos,” explicó el presidente.

Además dijo que: “Los altos precios también son una razón por la que muchos pacientes se saltan dosis de sus medicamentos, toman menos de las dosis recomendadas o abandonan el tratamiento por completo.” Y agregó: “Las consecuencias de estos comportamientos pueden ser graves. Por ejemplo, los pacientes pueden desarrollar condiciones agudas que resulten en malos resultados clínicos o que requieran intervenciones médicas drásticas y costosas.”

La intención de Trump de reducir el gasto federal y ayudar a los americanos a tener un acceso más justo y mejor a los medicamentos, todavía se enfrenta al desafío del Congreso demócrata, ya que la orden en sí va en contra del mecanismo de reembolso establecido por ley.

Los estimativos de la Casa Blanca que con la aplicación de esta orden el gasto en medicamentos de prescripción sería de un 30% o unos 43.8 mil millones anuales menos de los bolsillos de los contribuyentes.

Álvaro Colombres Garmendia-BLes.com

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