Redacción BLes – La exposición del Inspector General del Departamento de Justicia, Michael Horowitz, en el Senado, sigue generando repercusiones sobre las severas irregularidades que cometió el FBI bajo la Administración Obama en el caso de la falsa colusión rusa.

Horowitz presentó el lunes su informe de 476 páginas donde señala, entre otros graves abusos, que un abogado del FBI alteró la información de un correo electrónico para que la agencia de inteligencia obtenga una orden de la Ley de Inteligencia Extranjera (FISA por sus siglas en inglés) para vigilar a Carter Page, un exasesor de la campaña del entonces candidato presidencial Donald Trump.

En su interrogatorio el miércoles ante el Comité Judicial de la Cámara Alta, el inspector general calificó como “bastante graves” las acciones que llevaron a cabo los agentes del FBI para obtener las órdenes FISA.

En ese marco, reconoció que si un ciudadano común hubiera alterado una prueba ante un tribunal, tal como lo hizo el letrado en cuestión, de nombre Kevin Clinesmith, entonces “sería considerado” para ser procesado judicialmente.

El reconocimiento de Horowitz se dio en el marco de un intercambio con el senador republicano Ted Cruz. 

El congresista de Texas provocó el intercambio explicando cómo exactamente Clinesmith “alteró el correo electrónico que envió al agente supervisor, quien a partir de entonces se apoyó en él para jurar la solicitud final de FISA”.

“Los hombres y mujeres en casa necesitan saber lo que está pasando”, apuntó Cruz según se observa en la transmisión de la audiencia por parte del canal C-SPAN3.

“Un abogado del FBI crea pruebas fraudulentas, altera un correo electrónico, que a su vez se utiliza como base para una declaración jurada ante el tribunal en la que se basa el tribunal. ¿Estoy diciendo eso con exactitud?”, continuó.

“Eso es correcto”, contestó Horowitz. “Eso es lo que ocurrió”, afirmó.

En ese sentido, Horowitz señaló que nunca “ha visto que una alteración de un correo electrónico terminara afectando a un documento judicial como éste”.

“Si un ciudadano común hiciera eso en cualquier investigación policial, si fabricó pruebas y revirtió lo que decía, en su experiencia”, planteó Cruz y preguntó: “¿Será procesado por fabricar pruebas, será procesado por obstrucción a la justicia, será procesado por perjurio?”.

Horowitz respondió: “Ciertamente sería considerado para eso si hubiera un esfuerzo intencional para engañar a la corte”.

La orden FISA fue solicitada en 2016 con la excusa de que personas vinculadas a Trump estaban coludiendo con Rusia. Este hecho fue negado desde el comienzo por Trump y posteriormente fue refutado por la extensa y costosa investigación del fiscal especial Robert Mueller.

Desde entonces, están saliendo a la luz graves irregularidades y abusos cometidos en aquel entonces por la Administración Obama para tener la aprobación judicial que le permitiera espiar a miembros de la campaña del entonces candidato Trump.

En este marco, después de leer el informe del inspector general, el Presidente del Comité Judicial del Senado, Lindsey Graham, catalogó a las acciones del FBI como una “empresa criminal” que se descarriló.

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