A dos semanas de que inicie el juicio contra el abogado de Hillary Clinton que pagó para inventar un reporte falso de inteligencia contra Trump en 2016, se demostró cómo hizo para falsificar el informe.

El fiscal especial John Durham afirmó en un expediente judicial presentado este viernes que su oficina, trabajando junto a la CIA, concluyó que los datos que el abogado de la campaña de Clinton, Michael Sussmann, le proveyó al FBI sobre la conexión entre Donald Trump y Rusia “no eran técnicamente plausibles” y que “fueron creados por un usuario externo al servidor”.

El pasado 11 de febrero, Durham confirmó lo que Trump viene denunciando hace años: el equipo de Hillary Clinton le mintió al FBI y los convenció con información falsa de que se abra una investigación contra la campaña del candidato republicano en 2016.

En su primera presentación, Durham expuso más de dos años de investigaciones de su Fiscalía sobre los manejos de los Clinton, y reveló que la ex senadora envió a Sussmann a una reunión con el por entonces abogado general del FBI, James Baker, donde le mostró “datos falsos” y “libros blancos manipulados” que supuestamente demostraban un canal de comunicación encubierto entre la Organización Trump y el Alfa Bank, que tiene vínculos con el Kremlin.

Ahora, en la presentación de este 16 de abril, el fiscal especial demostró cómo se crearon esos datos falsos. Sussmann contrató a Rodney Joffe, un experto en ciberseguridad, para hackear en los servidores de la Torre Trump y plantar esta información.

Según Durham, Joffe fue contratado por Obama en 2015 y se le dio acceso a la Oficina Ejecutiva del Presidente (EOP) para realizar un seguimiento de su tráfico de DNS después de un ciberataque ruso a las redes de la Casa Blanca ese año.

Explotando ese acceso y trabajando para la campaña demócrata, Joffe manipuló la información y falsificó un canal de comunicación entre los servidores de la Torre Trump y ejecutivos rusos, que en la realidad nunca existió.

El juicio de Sussmann está programado para comenzar en mayo. Sussmann está acusado de mentirle al FBI. Por un lado, mintió cuando le dijo a Baker que no trabajaba para Hillary Clinton o para la campaña demócrata, si no que era un simple “ciudadano preocupado” al que “le llegó evidencia condenatoria”.

De esa acusación es muy difícil que se salve, ya que el propio Baker testificó en su contra, y podría volver a hacerlo una vez que se inicie el juicio. Sin embargo, lo que el equipo legal de Sussmann está intentado, es que no se acepten los datos falsos que Sussmann le dio al FBI como evidencia en este juicio.

En la presentación de este viernes, Durham argumentó que la recopilación de datos es un “antecedente fáctico necesario para la conducta acusada” y dio el primer paso para que la evidencia no sea excluida, aunque finalmente quedará en manos del juez.

En un tweet del 31 de octubre del 2016, Hillary Clinton publicó acerca de este falso vínculo creado por Rodney Joffe que su propio abogado había encargado, revelando que todo fue para difamar al entonces candidato a presidente Donald Trump en una campaña de prensa.

Luego, la candidata presidencial Hillary Clinton publicó un tuit acusando a Donald Trump de tener una “línea secreta de comunicación con Rusia” el 31 de octubre de 2016.

El delito en el que incurrió Sussmann va más allá todavía. Según Durham, antes de llevarle la información al FBI, el abogado de los Clinton se reunió con Christopher Steele, un ex agente de inteligencia británico, en las oficinas del famoso bufete de abogados Perkins Coie, que también está involucrado en la demanda.

Sussmann le contó a Steele sobre la falsa conexión entre Trump y Alfa Bank, y no se sabe si le admitió que era información falsa o intentó convencerlo de esta narrativa. Luego de la reunión, la consultora Fusion GPS, también trabajando para los Clinton, le encargó a Steele que “investigara y produjera informes de inteligencia” sobre Alfa Bank, lo cual hizo.

Así, Steele produjo el infame “dossier de Steele“, que afirma las atrocidades más disparatadas, como que Trump era un empleado del Kremlin y que vacacionaba todos los años con Putin, e incluso describe una situación en la que Trump contrata prostitutas rusas en una visita en Moscú en 2012 para que le orinen encima.

Como informó el New York Times, tanto el FBI como la CIA destinaron gran parte de sus recursos en “investigar linea por linea del dossier de Steele”, una gran pérdida de tiempo ya que todo lo allí enunciado era producto de la imaginación del ex agente.

Se demostró rápidamente que Trump nunca había ido a Rusia cuando el reporte de Steele lo decía, y su conexión con el Kremlin nunca existió. De hecho, el asistente de Steele, el ruso Igor Danchenko, fue arrestado por mentirle al FBI cuando agentes de la agencia lo cuestionaron.

A pesar de esto, todos los grandes medios de comunicación publicaron esta información sin verificar nada, y ninguna agencia de fact-checking corrigió nada acerca de la obvia falsedad del reporte.

Han pasado ya 6 años desde ese reporte difamatorio y ningún medio ha retractado o pedido disculpas por publicar información falsa sin verificar. Restará por verse si luego del juicio que encabeza el fiscal Durham, los medios finalmente agacharán la cabeza y admitirán su grosero error.

Un artículo del Washington Post admite que el reporte era falso pero asegura que eso “reivindica a los medios mainstream”.

Fuente: La Derecha Diario

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