Redacción BLes– Tres senadores republicanos anunciaron la presentación de un proyecto de ley para modificar la cuestionada Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones para aclarar la intención original de tal ley e incrementar la responsabilidad de las grandes compañías tecnológicas por su censura al discurso político, reportó Breibart.

Según un comunicado del 8 de septiembre pasado, el Comité de Comercio, Ciencia y Transporte del Senado de los Estados Unidos presentó un proyecto de ley titulado “Ley de libertad y diversidad de puntos de vista online” iniciado por el presidente dicho comité el senador Roger Wicker de Mississippi, el presidente del comité judicial Lindsey Graham de Carolina del Norte y la senadora Marsha Blackburn de Tennessee, con la intención de que compañías como Facebook y Twitter sean más específicos a la hora de censurar una publicación y que la sección 230 no los proteja contra posibles demandas de sus usuarios por dicha censura.

Qué es lo que haría la Ley de libertad y diversidad de puntos de vista online:

– Aclarar en qué casos la Sección 230 protege a las compañías cuando deciden restringir el acceso a ciertos tipos de contenido;
– Condicionar el escudo de responsabilidad de la moderación de contenidos a un estándar de razonabilidad objetiva. Para estar protegida de la responsabilidad, una empresa de tecnología sólo puede restringir el acceso a los contenidos de su plataforma cuando tenga “una creencia objetivamente razonable” de que el contenido está comprendido en una categoría determinada y especificada;
– Eliminar el rótulo de contenido “objetable” y reemplazarlo por términos concretos, por ejemplo “promoción del terrorismo”, contenido que se determine como “ilegal” y contenido que promueva el “daño a sí mismo”.
– Aclarar que la definición de “proveedor de contenido” incluye los casos en que una persona o entidad editorializa o modifica afirmativa y sustancialmente el contenido creado o desarrollado por otra persona o entidad, pero no incluye los meros cambios de formato, disposición o apariencia básica de dicho contenido.

El senador Graham comentó el proyecto de ley diciendo: “Estoy muy contento de trabajar con los senadores Wicker y Blackburn para llevar a cabo la tan necesaria reforma de la Sección 230. Las compañías de redes sociales están censurando rutinariamente contenidos que, para muchos, deberían ser considerados como un discurso político válido. Esta propuesta de reforma aborda las preocupaciones de aquellos que sienten que sus puntos de vista políticos están siendo injustamente suprimidos.”

La senadora Blackburn dijo que el Internet de hoy es completamente diferente del de 1996 y que las plataformas online se han ido puliendo de una manera en que hoy en día pueden influir tremendamente en la forma en que una persona descubre la información.

El trasfondo del proyecto de ley

La sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones que se redactó en 1996, protege a las plataformas online de censurar contenido sin ser responsables ante posibles demandas legales y las redes sociales fueron incluidas dentro de esta “inmunidad”. Sin embargo, la ley se redactó inicialmente para proteger a los menores de edad de contenido dañino en Internet.

En los últimos años, especialmente después de que Trump asumiera como presidente, Facebook, Twitter y otras redes sociales, se han aprovechado de esta inmunidad para censurar lo que muchos consideran libertad de expresión. Pero esto no sería grave o quizás no tan criticado si no fuera por el hecho de que la censura siempre ocurre sobre las opiniones conservadoras o de derecha y contra la narrativa creada por los medios principales, o expresiones políticamente incorrectas.

Hay tantos ejemplos de esto. Sin ir más allá, actualmente todas las publicaciones del presidente Trump en Facebook, contienen una “advertencia” y guían a los usuarios a “informarse” sobre las elecciones, ya que para Facebook votar por correo no corre riesgo de fraude, a pesar de los constantes informes sobre personas que votan dos veces, o decenas de miles de votos rechazados o agentes que directamente se dedican a esto, como el caso del agente demócrata que reveló maniobras para manipular las elecciones.

El otro punto importante que intenta cambiar este proyecto de ley, es la ambigüedad con la que estas compañías censuran el contenido por violar “las normas comunitarias”. Muchas veces las publicaciones censuradas entran en categorías que ciertamente no tienen mucha relación con lo dicho o expresado. Aunque el usuario puede apelar la decisión, generalmente si no hay presión de la opinión pública, las decisiones se mantienen.

Por ejemplo, a finales de julio pasado según un artículo de la BBC, Twitter bloqueó una publicación de Donald Trump Jr. de un video que mostraba a un grupo de médicos afirmando que la hidroxicloroquina podía curar el virus PCCh. La razón que Twitter dio fue que “violaba la política sobre difundir información engañosa y potencialmente dañina relacionada al COVID-19” a pesar de que el grupo de médicos presentó evidencia concreta de que el medicamento benefició a cientos de pacientes.

Otro ejemplo notable es la censura que sufre actualmente Prager University, un sitio web conservador con videos informativos que abarcan temáticas desde religión, política y de índole social. Prager demandó a Youtube por la censura, pero gracias a la protección de la sección 230, la justicia desestimó la demanda.

Álvaro Colombres Garmendia-BLes.com