Hollywood lo hizo de nuevo. La última película de Sony cambia la historia del Reino de Dahomey y oculta su historia esclavista para representarlo, falsamente, como antiesclavista.

La semana pasada se estrenó “The Woman King” en todos los cines, una película protagonizada por Viola Davis, que narra la historia de las amazonas del país africano Dahomey (hoy Benin), un feroz ejército de mujeres que son representadas como progresistas luchadoras por los derechos de los negros, pero la historia real es muy distinta, no apto para la cultura woke del momento.

El reino de Dahomey duró desde el 1600s hasta 1904. Particularmente, la película está ambientada en 1823, las luchadoras se denominan las “agojie” y son lideradas por Nanisca, una general del ejército que obviamente nunca existió.

El actor de las nuevas de Star Wars, John Boyega, actúa del Rey Ghezo, una personaje histórico que sí existió, gobernando Dahomey entre 1818 y 1858, aunque su rol termina siendo muy menor y el personaje inventado de Viola Davis toma el protagonismo.

La película de acción trata de reinventar la historia, y se basa en un fraude histórico destinado a un público que consume el relato progresista, algo muy común con este tipo de producciones de Hollywood, pero esta vez metieron la pata olímpicamente.

Resulta que en este legendario reino africano habitaban unas mujeres guerreras cuya principal misión era defender al Rey. Eran cazadoras de elefantes e infundían terror entre los habitantes propios y vecinos. Se dice que decapitaban a sus enemigos y bebían su sangre. En síntesis, eran una fuerza parapolicial del Rey y se encargaban de oprimir a los disidentes y actuaban por fuera de la ley.

Muy por el contrario a la realidad, la película representa a estas guerreras como heroicas soldadas leales a una Corona que pelean en contra del esclavismo en África, contra los colonizadores blancos de Europa que quieren comprar esclavos negros para llevar a Estados Unidos para trabajar en los campos de algodón.

Dahomey fue fundado en el siglo XVII, su nombre hace referencia a un muro circular protector llamado agbomé. El primer rey de Dahomey, Do-Aklin Gangnihessou, era un monarca casi divino que estaba en constante guerra con pueblos vecinos, cuyos prisioneros eran convertidos en esclavos.

Dos siglos después, Dahomey alcanza su esplendor gracias al tráfico de esclavos, capturando vecinos del mismo continente africano con los europeos. Fue entonces cuando el rey Aho Houegbadja, el nieto de Do-Aklin, creó su famoso ejército de mujeres, probablemente como consecuencia de la falta de hombres en el reino, debido al masivo tráfico de esclavos, mayormente compuesto por hombres.

Las mujeres que formaban este grupo de élite eran entregadas de niñas por sus familias y se escogía a las más fuertes y atléticas, también había esclavas e hijas de esclavas. Llegaron a formar un nutrido ejército de casi 6.000 miembros para cuando empieza la edad en la que se sitúa la película.

Su armamento eran mosquetes y machetes, tenían duros entrenamientos desde chicas para aguantar el dolor extremo en caso de ser capturadas, luchaban hasta la muerte y jamás contemplaban la posibilidad de una derrota.

Eran miembros del “Gran Consejo” de Dahomey y colaboraban con el Rey a tomar decisiones de Estado. Se hacían acompañar de una esclava que tocaba una campanita para advertir de su presencia, que desde ya no aparece en la película. El momento de mayor esplendor de este cuerpo de elite fue con el reinado de Ghézo, en el siglo XIX.

Si bien la película no lo muestra, Dahomey empieza su declive gracias a un bloqueo naval que los británicos establecieron frente a las costas del reino africano en el año 1851, que tenía por objetivo frenar el tráfico de esclavos después de su abolición, en 1833, tan solo 10 años después de la película.

Alrededor de la década del ’50 del siglo XIX, la abolición de la esclavitud provocó que el Reino tuviera que cambiar su principal motor económico por el de la importación de aceite de palma. Para compensar estas pérdidas económicas, Ghézo decidió atacar a los reinos vecinos, como Nigeria, entre los años 1851 y 1861, para robar sus recursos y capturar nuevos esclavos para enviar personalmente a Estados Unidos.

Sin embargo, en 1865 se terminó la Guerra Civil en los Estados Unidos y se abolió la esclavitud definitivamente en el continente americano, dejando a Dahomey en una posición extremadamente vulnerable. Durante la década de 1890, la expansión francesa en el continente africano impuso su superioridad y el ejército de Amazonas fue findalmente vecina. Poco más de una década después, el Reino dejaría de existir.

Estas mujeres se dispersaron por todo África e incluso Europa y Estados Unidos. Muchas se casaron con europeos o estadounidenses, y otras hasta terminaron formando parte del circo ambulante de Buffalo Bill, el Wild West Show. En 1893, las Amazonas participaron en la Exposición de Chicago, y entre 1890 y 1925 recorrieron Europa y Norteamérica.

En 1891, hay constancia de que al menos cincuenta de ellas fueron exhibidas en el Jardín Zoológico de París rodeadas de plantas exóticas y de fieras; allí fueron visitadas por más de 800.000 personas.

Desde ya, no era el único reino esclavista en la región. Había competencia entre distintos reinos y por eso necesitaban conquistar otros pueblos aledaños para obtener mercadería. Incluso se conocía esa región como “la Costa de los Esclavos“.

Había algunos problemas que obligaban a establecer un control de natalidad positiva que compensase los sacrificios humanos y las pérdidas en combate. El imperialismo de Dahomey se estrelló contra Oyo, un reino de Nigeria, por el control del negocio esclavista.

Pero fue la Revolución Inglesa, la Guerra Civil Estadounidense y la Revolución Francesa las que redujeron a largo plazo la demanda de esclavos destruyendo la principal actividad económicas de estas factorías costeras.

En conclusión, Nanisca, la heroína representada por Viola Davis no hubiera sido una defensora antiesclavista sino una cazadora de esclavos para su posterior comercialización. Una carnicera cruel cuyo trabajo era obtener materia prima.

Fuente: La Derecha Diario

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