De acuerdo con reportes recogidos por el medio estadounidense, los venezolanos vuelan de Venezuela a Cancún y luego a Monterrey. Otros, mientras tanto, utilizan la ruta de Colombia para llegar al territorio mexicano

Vivir en Florida, Tampa y Miami es el sueño de los venezolanos que arriesgan la vida al cruzar la frontera sur hacia Estados Unidos, para entrar por la ciudad de Del Río, en Texas. Quienes se atreven a emprender este viaje, lo hacen con bolsos donde cargan un par de prendas de vestir, zapatos para remplazar los mojados, cepillo de dientes y teléfonos celulares. Así salen del país en manos del régimen de Nicolás Maduro e intentan traspasar estas tierras para quedarse en la nación norteamericana.

Solo en este sector, a cuatro meses del año fiscal, ingresaron 10864 venezolanos, según cifras de Aduanas y Protección Fronteriza que reveló el portal The Epoch Times. Este número podría representar ceca de un aumento de 8000 % en comparación con los reportes de todo el año fiscal 2020, que cerró con 135 personas de la misma nacionalidad detenidas en la zona.

De acuerdo con reportes recogidos por el medio estadounidense, los venezolanos vuelan de Venezuela a Cancún y luego a Monterrey. Otros, mientras tanto, utilizan la ruta de Colombia para llegar al territorio mexicano y posteriormente, emprender la travesía hacia Estados Unidos.

Es una degradación de las vías que tradicionalmente la migración venezolana usó en el pasado para pisar Estados Unidos que, según Venezuela Migrante, se hacía por avión en calidad de turistas, para luego quedarse en el país.

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Con protocolo policial

La Policía estatal es la receptora de las olas migrantes que huyen del chavismo. Los funcionarios cuenta con gran área de estacionamiento polvorienta para agruparlos, entregar agua y barras de cereal entre quienes arriban hambrientos.

La escena es dramática. La basura colapsa el lugar cuando no se dispone una bolsa. En medio, un soldado toma fotografías que servirán de insumo, contará cuántos hay y averiguará de dónde son. Ya en suelo norteamericano, los recién llegados contactan a sus familiares para informar que lograron el cometido: cruzar la frontera a pie.

Después resta esperar a que la Patrulla Fronteriza los recoja. El tiempo es indeterminado. Puede oscilar desde 10 minutos hasta más de dos horas, mientras la agencia se esfuerza por mantenerse al día con la afluencia abrumadora.

Las pertenencias terminan arrojadas en la parte trasera de una unidad policial, antes del traslado al centro de procesamiento. Luego, serán liberados. Bajo este mecanismo ya suman 119.000 extranjeros ilegales de 70 países detenidos en el sector en lo que va del año fiscal, es decir, a partir del 1 de octubre de 2020 hasta ahora.

El canciller mexicano, Marcelo Ebrard, y el secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, se reunieron recientemente en Costa Rica para establecer una “cooperación para una migración ordenada, segura y regular”. Mientras la promesa se cumple, las escenas y las historias detrás de ellas inspirarán el documental «Río de Libertad», anunció el canal VPITV.

Un discurso con consecuencias

El aumento tiene varias explicaciones o variables que lo desataron. El 8 de marzo, la administración de Joe Biden anunció el otorgamiento de un estatus de protección temporal a los venezolanos que ya están en Estados Unidos, lo que permitirá que 320.000 personas con dicha nacionalidad puedan vivir y trabajar legalmente en el país durante 18 meses.

Este viraje gatilló las irrumpidas y los contrabandistas de personas lo convirtieron en un negocio no solo para lo . A través de Facebook publican sus ofertas para facilitar el cruce ilegal de la frontera.

“Tenemos cruces por Lomas de Arena, Chihuahua. Ofrecemos camuflaje, mochila con comida. Actualmente estoy en Chihuahua. Envíenme un mensaje a mi bandeja de entrada o llámenme”, postean descaradamente en la red social que, al parecer, no castiga esta práctica.

La información de la Patrulla Fronteriza y de los inmigrantes ilegales coincide en que los contrabandistas están en sintonía con el entorno de la política de inmigración estadounidense y utilizan el enfoque y la retórica más suaves de la administración Biden como herramienta publicitaria.

La congresista Kat Cammack, quien asumió su cargo en enero, denunció la situación pero las publicaciones permanecen en línea. “Dado que algunas de las publicaciones cuestionadas eran anuncios pagados, también se plantea la cuestión de si Facebook ha estado recibiendo dinero, al menos indirectamente, de los cárteles criminales, que se sabe que controlan las operaciones de contrabando de personas”, señaló la funcionaria al medio.

Movimientos en ascenso 

Las cifras expuestas anteriormente reflejan un desbordamiento que no cesa y representan el más numeroso desde que el estatus de protección temporal se creó en 1990. Este mecanismo se ideó para otorgar a los ciudadanos de países elegibles la posibilidad de quedarse si no pueden regresar de manera segura a su país de origen. La medida abarca desastres naturales, conflictos armados u otros factores.

Los beneficiados son oriundos de El Salvador, Honduras y Haití, con hijos y cónyuges ciudadanos estadounidenses. Los ciudadanos de Somalia, Sudán, Siria y Yemen también tienen un estatus de protección temporal.

La decisión del gobierno de Estados Unidos de no devolver a los menores que sean sorprendidos cruzando ilegalmente se ha relacionado con un aumento de los menores no acompañados que toman el peligroso camino hacia la frontera y la cruzan, a menudo con consecuencias desastrosas, entre ellas, la violencia y abuso sexual.

Gabriela Moreno – Panampost.com