Redacción BLesLegisladores estatales republicanos de todo el país están presionando para que los gigantes de las redes sociales enfrenten costosas demandas por vigilar y censurar el contenido de sus plataformas web, apuntando a debilitar la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones que evita que las empresas de Internet sean demandadas por eliminar publicaciones. 

En más de una veintena de estados, los políticos republicanos han presentado distintos proyectos de ley que buscan permitir demandas civiles contra plataformas virtuales cuando éstas censuren publicaciones de sus usuarios. Los mayores reclamos llegan por la eliminación de contenido político, ideológico y religioso según declaró la Conferencia Nacional de Legislaturas

El expresidente Donald Trump durante su administración fue un gran crítico del monopolio de las redes sociales y en reiteradas ocasiones apuntó contra las principales firmas de Silicon Valley y contra la Sección 230 de la Ley federal de Decencia en las Comunicaciones que protege a estas empresas.

Las críticas de la administración Trump apuntaron a manifestar que las Big Tech poseen un sesgo ideológico izquierdista cada vez más evidente que apunta a limitar el discurso conservador y religioso.

El sesgo político de Silicon Valley llegó a su punto máximo cuando censuró por completo al expresidente de los EE. UU. Donald Trump cuando aún se encontraba en funciones sin ningún tipo de argumento que impida pensar que la decisión fue tomada pura y exclusivamente para callar a su principal rival político. 

Al día de hoy las cuentas de Trump aún continúan suspendidas, brindando un claro mensaje al mundo entero que las Big Tech no tienen límites y su poder es desmedido.

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El estado de Texas fue uno de los primeros en concentrar esfuerzos para elaborar un proyecto de ley que limite las censuras en internet. A comienzos de febrero el gobernador republicano de Texas, Greg Abbott, comunicó desde su cuenta de Twitter que estaba trabajando en un proyecto de ley junto a legisladores de su estado, buscando evitar que las grandes empresas de tecnología aprovechen su condición monopólica para “moderar” el contenido de los usuarios de acuerdo a sus propios intereses e ideales políticos.

El estado de Florida fue otro de los pioneros en buscar implementar una legislación del estilo. Su gobernador republicano, Ron DeSantis, anunció también en febrero las fuertes sanciones que enfrentarán las grandes empresas tecnológicas como Facebook, Twitter y Google en caso de violar la libertad de expresión de los floridanos o interfieran con el acceso de los ciudadanos a los candidatos durante una elección.

Más de veinte estados se sumaron luego a estas iniciativas. Los proyectos de ley varían ligeramente entre estado y estado, pero la mayoría permiten demandas civiles si un usuario de las redes sociales es censurado por publicaciones que tienen que ver con la política o la religión, y algunas propuestas permiten daños de hasta 75.000 dólares por cada publicación bloqueada.

Algunos expertos argumentan que las propuestas legislativas están condenadas al fracaso mientras la Sección 230 de la Ley federal de Decencia en las Comunicaciones esté en vigor, la cual exime a las empresas de Internet de ser demandadas por lo que los usuarios publican en sus sitios.

Las grandes firmas de tecnología han sido criticadas en repetidas ocasiones por su sesgo político y una supuesta moderación desequilibrada del contenido de los usuarios. Incluso las máximas autoridades de Facebook y Twitter han tenido que rendir cuentas en el Senado de los Estados Unidos, donde asumieron haber tenido un papel sumamente activo durante las últimas elecciones presidenciales, eliminando contenido conservador al mismo tiempo que protegían al candidato demócrata Joe Biden.

Andrés Vacca– BLes.com