La batalla mediática, legal y personal que han dado Johnny Depp y Amber Heard en el juicio que lleva ya varias semanas ha hecho que cada vez más sean los fans que quieran verlo.

Sobre todo si se trata de entrar a la corte y observar el escándalo y los detalles del mismo muy de cerca. Al punto, que hay gente que está hasta pagando entradas para verlos, reportó MVSnoticias.

Por supuesto, esto en un mercado negro que ya se ha popularizado en las redes sociales.

 

 
 
 
 
 
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Cada vez que Johnny Depp llega a la corte, sus fanáticos no paran de gritarle de manera masiva. Obviamente, también tiene su retractores, así como también su ex mujer, Amber Heard.

La corte de Fairfax en Virginia es el lugar del juicio y donde hay personas comprando entradas para ir a ver todo lo que ahí sucede con sus propios ojos.

Un artículo de opinión que Amber Heard escribió para The Sun presentándose como víctima de violencia doméstica, va camino de convertirse en el más mediático de la última década.

La ciudad Fairfax del estado de Virginia, donde se está celebrando el que se ha convertido en una especie de meca de peregrinación para sus respectivos fans, aunque ganan por mayoría los de Johnny Depp, que esperan verles testificar en persona.

Cada mañana, a las siete y punto, comienzan a repartirse cien pulseras que proporcionan acceso al interior de la corte y otras ciento cincuenta para otra sala desde la que puede seguirse en directo la sesión de ese día, aunque obviamente las primeras son las más codiciadas porque todo el juicio se está televisando a través de distintas cadenas.

La fiebre por hacerse con una de esas entradas al juicio ha llegado a tal punto, que el departamento del sheriff ha colocado un cartel a la entrada del edificio, que advierte que no se permite acampar o hacer cola en las inmediaciones antes de la una de la madrugada. Para hacerse una idea de la antelación con que acudían al lugar los espectadores, el pasado domingo a las diez de la noche ya había personas esperando para asistir a la audiencia del lunes, que comenzaba a las nueve de la mañana.

Desde hace semanas, los empleados de la corte solicitan un documento de identidad con fotografía a todos los que acceden al recinto y se toma nota de sus nombres, además de revisar las pulseras para asegurarse de que no han manipuladas. Sin embargo, eso no ha frenado la aparición de un mercado negro en el que se revenden las entradas por pequeñas fortunas.

Fuente: Miami Diario

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