Los emprendimientos de la familia Biden y la familia Clinton en Rusia llegan a su fin.

Este martes, Vladimir Putin anunció sanciones contra importantes figuras del gobierno de Estados Unidos y Canadá, afectando directamente al círculo íntimo de Joe Biden.

Los afectados son el propio Joe Biden, su hijo Hunter Biden, la ex secretaria de Estado Hillary Clinton, el actual secretario de Defensa Lloyd Austin, el director de la CIA William Burns, y el Asesor de Seguridad Nacional Jake Sullivan.

Otros en la lista incluyeron al asesor adjunto de seguridad nacional Daleep Singh, la jefa de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, Samantha Power, el subsecretario del Tesoro, Adewale Adeyemo, y el jefe del Banco de Exportaciones e Importaciones de Estados Unidos, Reta Jo Lewis.

La prohibición fue en respuesta a las sanciones impuestas por la Casa Blanca a los funcionarios rusos en medio de la invasión rusa de Ucrania. La Cancillería rusa agregó más tarde al primer ministro canadiense Justin Trudeau a la lista de personas sancionadas.

Las sanciones implican que estas personas no podrán tener activos en Rusia, lo cual abarca desde acciones de compañías rusas hasta propiedades en suelo ruso. Esto afecta principalmente a la familia Biden, que ha tenido extensas actividades financieras en Rusia.

De hecho, Hunter Biden, hijo del presidente, es co-fundador de la financiera Rosemont Seneca, que operó por años en Rusia, y según un informe del Senado de los Estados Unidos, recibió 3,5 millones de dólares de Elena Baturina, la mujer del alcalde de Moscú.

Los sancionados tampoco podrán entrar a Rusia mientras estén en esta “lista negra”, algo que nuevamente afectará a Hunter Biden, quien se comprobó que trabajaba en Rusia, Ucrania y Bielorrusia vendiendo reuniones privadas con su padre cuando era vicepresidente.

Según reportes de medios locales, Hunter estaba volviendo a lanzar este servicio en suelo ruso ahora que su padre es presidente, y tenía la idea de vender reuniones privadas a políticos del este de Europa.

Esto es ilegal en Estados Unidos y se considera tráfico de influencias, y si bien el Senado estaba a punto de presentar su denuncia ante la Fiscalía, la llegada de Biden al poder en 2021, y la victoria de los demócratas en el Congreso, sepultaron todas las investigaciones.

Fuente: La Derecha Diario

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