Redacción BLes – El experto en datos Matt Braynard, quien en el pasado trabajó como miembro del personal de campaña del presidente Donald Trump, ofreció detalles sobre las investigaciones de fraude electoral en las que ha trabajado desde las elecciones del 3 de noviembre junto a su equipo de trabajo.

Braynard lidera el Voter Integrity Project, una organización financiada colectivamente que logró recaudar suficientes fondos para contratar centros de llamadas, analistas de datos y solicitudes de registros, los cuales ahora son empleados en demandas relacionadas a las elecciones.

En entrevista con el reportero John Solomon de Just the News el jueves, Braynard explicó que ante los informes que inicialmente se dieron a conocer luego de las elecciones del 3 de noviembre sobre un posible fraude electoral, decidió emprender una investigación con la ayuda de sus conocimientos en análisis de datos.

La experiencia de Braynard en el campo de los datos, se remonta a la década del 90, y en su currículum figuran cargos en el departamento de análisis político del Comité Nacional Republicano, así como en la empresa Election Data Services y en la campaña del presidente Trump en 2016.

“Tengo una comprensión bastante íntima no de cómo se elabora un proyecto de ley, sino de cómo se vota”, dijo el experto en datos, quien afirmó que conocía bien cómo es el registro de los votantes, las diferentes formas en que votan y el posterior conteo de esos votos.

“Esto es algo con lo que he estado íntimamente familiarizado, Dios mío, desde hace 25 años”, agregó Braynard.

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Inicialmente, los esfuerzos por exponer el fraude condujeron a que se implementara una campaña de financiamiento colectivo en el sitio web GoFundMe, la cual logró recaudar más de 200 mil dólares, aunque luego le dieron de baja alegando que estaba implicada supuestamente en desinformación electoral.

“Después de haber recaudado 220.000 dólares, GoFundMe eliminó nuestra campaña para recaudar dinero para nuestra investigación sobre el fraude electoral sin desembolsar fondos”, escribió Braynard a través de su cuenta de Twitter.

“¿Por qué GoFundMe eliminaría una investigación directa para ayudar a determinar si se trata de una elección limpia o no?”, escribió en otra de sus publicaciones. 

Una posterior recaudación de fondos en el sitio cristiano de financiación colectiva GiveSendGo terminó por otorgar a la campaña cientos de miles de dólares.

Con los fondos suficientes, el equipo de Braynard estableció una importante operación de llamadas para contactar con los votantes cuyos votos fueron marcados como potencialmente sospechosos.

Según Braynard, las investigaciones revelaron cantidades significativas de votantes sospechosos. Su equipo tuvo contacto por ejemplo con votantes “que habían solicitado una boleta de voto en ausencia, pero no la devolvieron basándose en los datos del estado”.

Dijo que entre quienes no devolvieron la boleta de voto ausente figuraba un alto porcentaje que nunca la solicitó. Según Braynard, “cuarenta y cuatro por ciento de esas personas nunca solicitaron la boleta de voto en ausencia”.

Así mismo indicó que encontraron un alto porcentaje entre quienes sí solicitaron la boleta de voto ausente pero que nunca las devolvieron.

Por otro lado, Braynard compartió que apoyándose en bases de datos como el National Change of Address, así como los registros de votantes de ciudadanos que se han mudado de un lugar a otro, encontraron que una buena cantidad de votantes pudieron haber votado en estados donde no vivían.

El equipo del experto en datos encontró varios casos de registros sospechosos incluidos “miles de votos en Pensilvania, Georgia, Michigan”, entre los cuales, varios habían indicado una dependencia postal como su residencia, algo que estaría en contra de la ley, informó Just the News.

Otro caso irregular que encontró el equipo de Braynard, se relaciona con la política de votantes de Wisconsin, la cual este año generó una nueva dinámica en las regulaciones electorales debido a la pandemia por el virus PCCh (Partido Comunista chino) o COVID-19.

Dicha política permitió a los funcionarios electorales llevar a cabo tareas que no fueron autorizadas por la legislatura, como por ejemplo, permitir a los votantes presentar una boleta sin cumplir con los requisitos de identificación de votantes.

Braynard señaló que su equipo ha estado conversando y compartiendo datos con los equipos legales del presidente y demás abogados que trabajan de forma independiente, así como también el FBI, que hace poco se puso en contacto con Braynard y su equipo para revisar los datos, según dio a conocer.

César Munera – BLes

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