Redacción BLesEl presidente guatemalteco Alejandro Giammattei dialogó telefónicamente esta semana con la vicepresidenta de los Estados Unidos, Kamala Harris, buscando otorgar el Estatus de Protección Temporal (TPS por sus siglas en inglés) a los ciudadanos guatemaltecos ilegales que ya se encuentran en Estados Unidos. Esto les permitiría por un período de tiempo residir legalmente, trabajar legalmente e incluso salir y volver a ingresar al país.

Aquellos migrantes con TPS, obtienen ciertos beneficios extraordinarios además del reconocimiento legal de su existencia en el país. Si bien no implica tener una residencia legal, este tipo de migrantes pueden, entre otras cosas, viajar de regreso a su país de origen y volver a ingresar a los Estados Unidos. 

Los TPS fueron diseñados especialmente para aquellos migrantes que padecen situaciones particulares en sus países de origen, generalmente vinculadas a cuestiones de persecución, exiliados de guerra y demás motivos similares. 

Otorgar el TPS a todos los migrantes ilegales guatemaltecos en medio de la situación actual de crisis migratoria sería un verdadero atropello contra la lógica política, porque no haría más que incentivar a que más inmigrantes intentan cruzar de modo ilegal la frontera, al mismo tiempo que abriría las puertas a los otros países centroamericanos a solicitar el mismo beneficio.

La solicitud de TPS de Giammattei se produjo el martes, durante una conversación telefónica con la vicepresidenta Harris, elegida por el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, para liderar la respuesta de la Casa Blanca al aumento de migrantes que está colapsando la frontera sur de Estados Unidos.

El gobierno guatemalteco emitió un comunicado en español desde su cuenta de Twitter sobre el encuentro el mismo día que tuvo lugar.

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“El presidente reiteró el interés de Guatemala en otorgar el estatus de TPS a los ciudadanos guatemaltecos que actualmente residen en los Estados Unidos”, se lee en el comunicado en español.

Por su lado, la Casa Blanca también emitió un comunicado oficial reconociendo la existencia de la conversación y recordando el compromiso de la administración Biden de “trabajar juntos y expandir las asociaciones para beneficiar a la gente de la región”.

Evidentemente la visión de Giammattei difiere de la de sus pares centroamericanos de El Salvador y México, quienes han expresado que las políticas migratorias de Biden de flexibilización fronteriza han sido las causantes del desborde y la crisis humanitaria que se vive actualmente en la frontera sur de los EE. UU.  y que también afecta directamente al resto de Centroamérica. Por lo tanto se desprende que lo último que debería hacer ahora Kamala Harris es aceptar la solicitud de TPS del presidente guatemalteco.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, declaró en una entrevista que el aumento exponencial en los niveles de migrantes en la frontera sur es malo tanto para Estados Unidos, pero aún peor para América Latina, argumentando que extrae a personas vitales para construir las condiciones económicas sólidas que los mantendrían en su país de origen.

Recientemente un funcionario mexicano familiarizado con los desarrollos migratorios, que habló bajo condición de anonimato con Reuters, dijo que el crimen organizado y las pandillas avocadas a facilitar la inmigración ilegal, comenzó a cambiar su forma tradicional de operar “desde el día en que Biden asumió el cargo” y ahora exhibe niveles de sofisticación “sin precedentes” y un aumento considerable del crimen.

En el comunicado de la Casa Blanca no se hizo mención sobre si se aceptaría o no el pedido de Giammattei, pero no es de extrañar que así sea teniendo en cuenta las medidas erráticas que ha cometido la administración Biden respecto a la situación migratoria del país desde que asumió el cargo como presidente.

 Andrés Vacca– BLes.com