Redacción BLesEl representante republicano Andy Biggs, ante los rumores de posibles futuras normativas que obliguen a los ciudadanos a vacunarse contra el virus PCCh por parte de la administración Biden, presentó una nueva legislación al Congreso que prohíbe a las agencias federales crear los llamados “pasaportes de vacunas” en todo Estados Unidos.

Biggs presentó la legislación el jueves en un intento de impedir que el gobierno federal obligue a los estadounidenses a demostrar que han sido inoculados con alguna de las vacunas existentes, antes de poder continuar con determinadas actividades como viajar, asistir a lugares públicos, educación y otras cuestiones de la vida cotidiana.

Si bien los defensores de tal sistema argumentan que sería útil para reabrir negocios y la industria de viajes, los republicanos en el Congreso han condenado la idea como una invasión de la privacidad y una apertura para la vigilancia extrema del gobierno de turno.

“Estoy profundamente preocupado de que la Administración Biden incluso considere imponer pasaportes de vacunas al pueblo estadounidense”, dijo Biggs en un comunicado el jueves, según reportó Fox News.

“Mis decisiones de atención médica privada, y las suyas, no son asunto de nadie más. Los pasaportes de vacunas no ayudarán a nuestra nación a recuperarse del COVID-19, sino que simplemente impondrán más vigilancia del Gran Hermano en nuestra sociedad”.  

Algunos gobernadores tales como Ron DeSantis de Florida, Greg Abbott de Texas, ya han emitido órdenes ejecutivas que prohíben los pasaportes de vacunas pero solo dentro de sus estados. La propuesta de Biggs apunta a que ninguna agencia federal en cualquier parte de los Estados Unidos pueda hacer algo del estilo.

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Ante los rumores cada vez más difundidos sobre una posible imposición de este tipo por parte de la administración Biden, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, afirmó el martes que por el momento no hay intenciones de que los estadounidenses deban “portar una credencial”.

Cabe aclarar que los rumores no son infundados, sin ir más lejos, la semana pasada el Washington Post, publicó una nota tras hablar con cinco funcionarios de la administración Biden en la que se aseguraba:

“La administración de Biden y las empresas privadas están trabajando para desarrollar una forma estándar de manejar las credenciales, a menudo denominadas ‘pasaportes de vacunas’, que permitiría a los estadounidenses demostrar que han sido vacunados contra el nuevo coronavirus a medida que las empresas intentan reabrir”.

Incluso se detalló que el trabajo está siendo llevado a cabo por el Departamento de Salud y Servicios Humanos, incluida una oficina dedicada a la tecnología de la información sanitaria.

Según el informe, se espera que los pasaportes sean gratuitos y estén disponibles a través de aplicaciones para teléfonos inteligentes, que podrían mostrar un código escaneable similar a la tarjeta de embarque de una aerolínea. Los estadounidenses sin acceso a teléfonos inteligentes deberían poder imprimir los pasaportes, han dicho los desarrolladores.

Por otro lado, algunas naciones de Europa, junto con Israel, ya están usando pasaportes de vacunas o están desarrollando métodos de rastreo para detectar quienes han sido vacunados y quienes no.

Como no podría ser de otro modo, el primero en implementar este tipo de sistema de control social fue el régimen comunista chino. El “pasaporte de la vacuna” implementado en China, es una certificación digital que confirma que una persona ha recibido una vacuna contra el coronavirus, el mismo está vinculado con el “sistema de crédito social” de China, el cual juzga a todos los ciudadanos y les otorga “puntuaciones” numéricas en función de cuánto aprueba el Partido su comportamiento como ciudadano.

El proyecto de ley republicano, llamado “Ley de Pasaportes No Vacunas”, establecería prohibiciones legales que impidan a las autoridades federales emitir en el futuro cualquier tipo de documentación estandarizada que pueda usarse para certificar el estado de vacunación contra el virus PCCh a terceros, como aerolíneas, restaurantes, instituciones educativas o fuerzas de seguridad.

 Andrés Vacca– BLes.com