La administración del presidente Donald Trump ha comenzado a ordenar a los hospitales que provea directamente los datos de casos y fallecidos por el coronavirus chino a la propia Casa Blanca, en vez de comunicarlos antes al CDC (Centro para el Control de las Enfermedades), luego de haberse identificado múltiples irregularidades en su manejo de la pandemia.

Dichas irregularidades consisten en numerosos casos de muertes que se hicieron pasar por coronavirus, cuando en realidad fueron causadas por otros motivos.

Desde que la pandemia comenzó, el CDC ha recolectado datos acerca del COVID-19, incluyendo hospitalizaciones, disponibilidad de camas, estado del sistema sanitario a nivel nacional, cantidad de muertes, temas relacionados con el equipamiento que los profesionales de la salud deberían tener, entre otros.

Sin embargo, ahora los datos serán comunicados directamente a las fuentes de la Casa Blanca. La medida fue tomada luego de que las irregularidades mencionadas hayan sido detectadas en Estados como Florida, California y Connecticut.

Por ejemplo, miles de casos de gripe o neumonía fueron atribuidos al coronavirus. Pero también se ha detectado la alteración de resultados en miles de testeos de la enfermedad.

En Florida, el Estado que presenta mayor cantidad de irregularidades, la mala transcripción de causas de muerte provocó que el número de personas fallecidas a causa del coronavirus haya disminuido drásticamente, de unos 90.000 casos inicialmente reportados, a tan solo 11.000 en la realidad. Es decir, los números estaban inflados en un 818%.

Además del fallido registro de las causas de muerte, en el “Estado del Sol” también se registró una enorme cantidad de testeos que marcaron erróneamente resultados positivos. En 300 centros de testeo, la tasa de positividad era del 100%, lo cual no es posible.

Se confirmó además que los hospitales y clínicas habían recibido instrucciones de solo comunicar al Estado los casos de coronavirus que fueran positivos, siguiendo la línea de los laboratorios y centros de testeo. De acuerdo al Departamento de Salud de Florida, algunos laboratorios privados pequeños no estaban reportando resultados negativos en los testeos.

Otro de los Estados en donde los resultados de los testeos han demostrado estar adulterados o bien no ser confiables, es el Estado de California. Más precisamente en el Condado de Orange, en donde un “error” en el sistema de conteo de casos infló la estadística de casos positivos. El error consistió en mezclar los testeos de anticuerpos con los testeos de diagnóstico de la enfermedad. El resultado: alrededor de 30.000 casos de COVID-19 que fueron reportados, pero no existieron.

También se han registrado importantes fallas en el sistema de testeo de coronavirus en el Estado de Connecticut. El Departamento de Salud de Connecticut confirmó que en un laboratorio de salud pública se percibió una falla: de 144 personas que habían sido testeadas entre el 15 de junio y el 17 de julio, 90 habían obtenido un falso resultado positivo en sus testeos. El Departamento de Salud asegura no conocer el motivo de dicho error.

Es claro que las irregularidades presentadas en múltiples Estados justifican la desconfianza generada en la Casa Blanca para con el Centro de Control de Enfermedades frente al manejo de la pandemia.

A tal punto, que los mismos funcionarios del Departamento de Salud, como Michael Caputo, y hasta el director del CDC, Robert R. Redfield, han defendido la medida del presidente Trump. Tanto Caputo como Redfield coincidieron en que los métodos empleados por el CDC “no son los más rápidos” dada la situación que se vive actualmente.

Caputo definió la respuesta del CDC como “demasiado lenta”, y consideró que el sistema de recolección de datos del organismo es “inadecuado” para la pandemia actual. Por su lado, Redfield se refirió al cambio de protocolo, afirmando que el método de informar directamente a la Casa Blanca permitirá ahorrar tiempo y agilizar los informes.

Fuente: Derecha Diario.