Redacción BLes – El senador republicano John Barrasso, máximo republicano en el Comité de Energía y Recursos Naturales del Senado de los Estados Unidos, escribió un artículo de opinión el lunes en el que advierte que las políticas energéticas impuestas por el presidente Joe Biden, causarán un gran daño a las economías estatales dependientes de los ingresos del petróleo y el gas, al mismo tiempo que no solucionarían los problemas ambientales.

Barrasso fue sumamente crítico con las políticas energéticas implementadas por Biden en sus primeros días de gobierno, entre las que se destacan la cancelación de la construcción del oleoducto Keystone XL y la prohibición de arrendamientos de terrenos federales para perforaciones.

“Estas órdenes destruirán a las economías de los estados occidentales sin afectar el cambio climático”, escribió Barrasso en un artículo de opinión en el USA Today.

Y agregó: “Una prohibición federal de arrendamiento acabaría con unos 62.000 puestos de trabajo en Nuevo México, casi 120.000 en Texas y más de 33.000 en mi estado natal de Wyoming solo el próximo año, según el American Petroleum Institute”.

El senador republicano afirmó que estas políticas impulsadas por el presidente demócrata no solo provocarán altas tasas de desempleo en estos estados, sino que además dejarán de percibir millones de dólares por la cancelación de arrendamientos, que son actualmente utilizados para financiar las escuelas públicas, servicios esenciales e inversiones en infraestructura.

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Al margen de la catástrofe económica que pueden generar estas políticas, el senador, experto en políticas ambientales, asegura que las medidas de Biden no tendrán un impacto real sobre el cambio climático.

Barrasso reconoce la necesidad de generar energías alternativas, estudiarlas y desarrollarlas para implementarlas en un futuro, pero eso no requiere la prohibición radical de las energías tradicionales de un día para el otro. “Estados Unidos y el mundo continuarán usando combustibles como petróleo, gas natural y carbón en el futuro previsible”, escribió Barrasso. 

“Prohibir la producción estadounidense de estos combustibles debilita nuestra seguridad energética y socava nuestra fortaleza económica. Cargará a los estadounidenses con facturas de energía más altas, una carga adicional mientras la nación lucha contra la pandemia de COVID-19”.

En medio de una profunda crisis económica producto de la pandemia por el virus PCCh, el presidente Biden decidió cancelar el Oleoducto Keystone XL argumentando motivos ambientales. 

El proyecto prometía ser una de las obras más importantes del siglo para los Estados Unidos. Impulsado durante la administración Trump, la megaconstrucción proyectaba la generación de al menos 52 mil puestos laborales. 

En un día se revirtió el camino trazado con esfuerzo durante cuatro años de la administración Trump. La acción de Biden invierte el curso y vuelve a colocar a Estados Unidos bajo la dependencia de Medio Oriente, negando la posibilidad de la tan estimada soberanía energética. 

Y como si eso fuera poco, la administración Biden utiliza como argumento para implementar sus políticas el cuidado del medio ambiente, cuando ahora Estados Unidos deberá importar energía de países mucho menos regulados en materia de seguridad ambiental. Por lo cual el efecto terminará siendo incluso peor.

Andrés Vacca – BLes