Redacción BLesDurante el 2020 las fuerzas de seguridad del régimen chino detuvieron al jugador de baloncesto profesional estadounidense Jeff Harper, pero su arresto no fue una detención formal, sino en un domicilio particular en pésimas condiciones, custodiado por guardias y sin un proceso legal. Según una investigación publicada recientemente, este tipo de detención es una práctica recurrente que está implementando el Partido Comunista Chino (PCCh), como una herramienta más para difundir el terror. 

Acorde al reciente informe publicado por el grupo de derechos humanos Safeguard Defenders, el régimen comunista chino está desarrollando ampliamente el uso de un sistema que equivale a un “secuestro masivo sancionado por el estado” para aterrorizar y silenciar a las personas, incluyendo a personas extranjeras como es el caso del basquetbolista Harper.

El sistema secreto, conforma una red “legalizada” de prisiones clandestinas, según los registros ha comenzado a funcionar en el 2013 y ha alojado a un mínimo de 27.208 víctimas hasta el 1 de junio, según el informe basado en datos judiciales del régimen comunista chino disponibles al público. Dada la desconfianza que prevalece sobre la información brindada por el PCCh, el informe agregó que el número real de víctimas podría superar las 56.900 según sus estimaciones.

El sistema de detención es conocido oficialmente como “Vigilancia residencial en un lugar designado” (RSDL), la medida extrajudicial permite a la policía china hacer que las personas “desaparezcan” sin que existan registros judiciales del paradero de los convictos.

El objetivo principal de este tipo de detención radicaría en la posibilidad de mantener a un sospechoso en un lugar secreto y sin testigos para interrogarlo antes de cualquier arresto o cargo oficial.

La vigilancia residencial es legal bajo el régimen comunista chino, pero funciona fuera del sistema judicial formal; es decir que la ley permite a las autoridades retener a una persona por hasta seis meses, generalmente bajo la rúbrica de “investigación”. Y cuando el sujeto es acusado formalmente, la persona puede ser colocada en una cárcel tradicional en espera de juicio.

Según el informe, los espacios de detención suelen ser habitaciones reducidas en malas condiciones de higiene, sin más comodidades que un colchón utilizado para dormir y sin ventanas. En esas “cuevas” los detenidos pueden pasar meses sin tener contacto con nadie, ni siquiera contacto telefónico con familiares y/o abogados. 

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Además las denuncias indican casos de feroces torturas, golpes y maltratos constantes, sesiones de interrogatorio en “sillas de tigre”, donde los detenidos son atados de manos y pies mientras son maltratados con la intención de “hacerlos hablar”.

Según reportó esta semana el Wall Street Journal, algunos de los presos más destacados de China han soportado la vigilancia residencial, incluido el profesor de literatura Liu Xiaobo, quien recibió el Premio Nobel de la Paz en 2010 mientras estaba en una prisión china, Liu finalmente falleció bajo custodia en 2017 a los 61 años. El artista Ai Weiwei también estuvo confinado en vigilancia residencial durante 81 días y, una vez liberado, produjo obras de arte que imitaban su padecimiento en las prisiones extrajudiciales.

También practicantes de la disciplina espiritual Falun Gong y abogados defensores de los practicantes han denunciado haber padecido el confinamiento en este tipo de prisiones. 

El basquetbolista Harper, estuvo en Shenzhen, China, durante cinco días para un torneo cuando fue detenido después de un altercado con la policía. Harper estuvo “encerrado en una habitación con un colchón rancio” durante ocho meses, sin tener ningún tipo de información sobre que harían con él. Finalmente fue liberado sin haber pasado por ningún tipo de proceso judicial, ni se le otorgó registro alguno sobre sus meses en prisión.

Andrés Vacca – BLes.com