“Deje de financiar abortos con el dinero de nuestros impuestos… o deje de decir que es católico”, declaró el Obispo Strickland.

La Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos está preparada para aclarar la postura de la Iglesia sobre la recepción de la Sagrada Comunión por parte de políticos, como el presidente Biden, que alegan ser católicos pero se oponen a la Iglesia Católica en asuntos morales graves como el aborto.

La USCCB decidirá en su conferencia de junio «si enviar un mensaje más duro que nunca al presidente Joe Biden y a otros políticos católicos: no reciban la Comunión si persisten en la defensa pública del derecho al aborto», informa Associated Press.

“Debido a que el presidente Biden es católico, presenta un problema único para nosotros”, dijo el arzobispo Joseph Naumann de Kansas City, Kansas, quien preside el Comité de Actividades Pro-Vida de la USCCB. “Puede crear confusión. ¿Cómo puede decir que es un católico devoto y que está haciendo estas cosas que son contrarias a las enseñanzas de la Iglesia?»

Comandados por Joseph Naumann, arzobispo de Kansas, 260 de los prelados superiores del país se reunirán para emitir un documento sobre la congregación doctrinal que prohibiría la dar la comunión a políticos que faciliten el acceso al aborto.

El Arzobispo Naumann aclaró que si se aprueba, el documento dejaría en claro la opinión de la USCCB de que Biden y otras figuras públicas católicas con puntos de vista similares no solo no podrían recibir la eucaristía sino que incluso no deberían presentarse para la Comunión.

Durante la campaña presidencial, en el 2019, un sacerdote de Carolina del Sur ya le negó la comunión a Biden, por apoyar el aborto y muchos se han sumado al clamor de exigir que deje de llamarse a sí mismo católico si atenta contra su doctrina.

Joe Biden se ha empeñado en destruir el legado de Donald Trump en cuanto a la defensa de la vida. Restituyó el uso de tejido fetal para experimentos, derogó el Acuerdo de la Ciudad de México que impedía el uso de fondos federales para financiar abortos en países pobres y también la Enmienda Hyde que prohibía designar los impuestos de los ciudadanos en abortos dentro de EE. UU.

Es decir, pasó por encima de la libertad de conciencia y por supuesto la libertad religiosa de millones de fieles, quienes ahora deberán pagar con su dinero para una práctica que atenta contra sus valores.

Ante esto, el Obispo Strickland le pidió públicamente que deje de financiar abortos con el dinero de sus contribuyentes o en su defecto deje de decir que es católico.

Mientras muchos celebraron que Biden era el primer presidente católico desde John F. Kennedy, sacerdotes como el padre Pokorsky dijeron que Biden es el presidente más anticatólico de la historia.

«Joe Biden ha magnificado e institucionalizado innumerables violaciones importantes de los Diez Mandamientos», sostiene Jerry Pokorsky.

Sin embargo, dentro de la Iglesia ha habido oposición a esta medida.

Biden asiste a misa en Washington, D.C. donde su pastor aclara que están «en la misma página» y señala que el Cardenal ya dijo que «No se debe usar la eucaristía como un arma».

Esto lo difundió el pastor jesuita de tendencia progresista James Martin, SJ.

También el arzobispo Wilton Gregory, designado por Francisco I a cargo de la Arquidiócesis de Washington, D.C. se ha manifestado a favor de Biden, pese a su rechazo a las posiciones morales de la Iglesia.

Este mismo arzobispo fue crítico del primer presidente que asistió a una marcha provida, Donald Trump, por orar en un sitio católico con su esposa, siendo ella católica practicante y migrante eslovena, nación sometida bajo el comunismo ateo.

Ya en la década de 1960, en el pico de las tensiones raciales que dieron lugar al fin de la segregación en EE.UU., la Iglesia Católica obtuvo resultados favorables en el estado de Luisiana cuando el arzobispo Joseph Rummel le negó la eucaristía a cualquier político que lo avale.

Ante este precedente histórico, el sitio Catholic Vote destaca que los obispos católicos podrían salvar la vida de los no nacidos, precisamente presionando a los políticos como lo hicieron en tiempos de injusticia institucionalizada.

Por su parte el presidente de Catholic Vote exclamó: «La decisión del presidente de aprovechar su vasto poder político para promover una agenda abiertamente hostil a la enseñanza de la Iglesia y, sin embargo, presentarse repetidamente como un católico devoto para la comunión, es una fuente de profunda tristeza y confusión», dijo Burch. “Los obispos están preocupados con razón por el mensaje que esto está enviando a sus rebaños y la división resultante que está causando”.

“No todos los católicos estarán de acuerdo con la decisión de los obispos”, concluyó Burch. “Pero es por eso que están ahí. Alentar y liderar la Iglesia, especialmente cuando es difícil «.

Por Mamela Fiallo Flor – Panampost.com