Redacción BLesTras la adquisición de ocho unidades de Sistemas de Vigilancia Persistente Terrestre – Medio (PSSG-M), para la Policía del Capitolio, defensores de los derechos humanos alertan sobre la amenaza que podría representar para la privacidad de los ciudadanos.

Los sistemas de alta definición que el Pentágono instalará fueron usados en Afganistán, para vigilar grandes extensiones de día y de noche, y aumentan la presencia de la Policía del Capitolio en todo el país, según Conservative Brief del 13 de julio. 

La Policía del Capitolio los describe como “tecnología de vigilancia del campus de última generación, que mejorará la capacidad de detectar y controlar la actividad de las amenazas”.

La precisión lograda permitiría a la administración Biden desarrollar análisis de “patrones de vida” sobre los ciudadanos o cualquiera que sea el objetivo señalado para identificar, por ejemplo, a los responsables de algún posible atentado.

Una tecnología similar utilizada por el Departamento de Policía de Baltimore violaba las protecciones de la Cuarta Enmienda de la Constitución, tal como dictaminó un tribunal federal de apelación en junio, de acuerdo con Washington Times. 

También resulta preocupante que la Policía del Capitolio no está sujeta a la Ley de Libertad de Información (FOIA, por la sigla en inglés) porque es una agencia del poder legislativo, lo que encubre de alguna manera la utilización que haga de los sistemas de vigilancia.

Por esto algunos críticos consideran la posibilidad de que la tecnología no vaya a tener un buen uso. 

Para William Owen, del Proyecto de Supervisión de la Tecnología de Vigilancia o STOP, la integración de la tecnología señala un avance alarmante de la vigilancia policial.

“Estas supuestas mejoras que la Policía del Capitolio ha implementado después de la insurrección representan una expansión del poder policial y de la vigilancia contra la que STOP advirtió en enero”, dijo.

Y agregó: “Por muy terribles que hayan sido los acontecimientos del 6 de enero, el aumento del uso de tecnología de vigilancia sesgada nunca es la respuesta”.

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Por otro lado, la Policía del Capitolio de Estados Unidos anunció la semana pasada su plan de abrir oficinas regionales en California y Florida, para investigar mejor las amenazas contra los miembros del Congreso.

Un portavoz de la Policía del Capitolio dijo que las oficinas de campo la harían operar más como una agencia de protección, como el Servicio Secreto, en lugar de las funciones tradicionales, según CBS News. 

También anunció un mayor intercambio de información con las entidades policiales locales y federales y una mayor “colaboración con la comunidad de inteligencia”.

Se plantea un fuerte contraste en la política de los demócratas que buscan ahora la “militarización” de la Policía del Capitolio, incluyendo además de equipo antidisturbios la electrónica avanzada de vigilancia del Ejército, usada contra enemigos extranjeros del país.

Pero, el año pasado se quejaron del control en medio de la insurrección callejera de los marxistas de BLM y Antifa del verano pasado, cuando murieron 30 personas y fueron heridos  2.000 policías durante varios meses de desórdenes violentos en más de 50 ciudades. 

La justificación también resulta débil, dado que aluden a la manifestación del 6 de enero, en la que solo murió una persona a manos de una agente del estado, y no se decomisó ni una sola arma. 

No obstante, el FBI detuvo a más de 500 participantes, que durante meses han sido sometidos a tratos inhumanos y todavía carecen de un juicio justo.

José Hermosa – BLes.com