NUEVA YORK — Los neoyorquinos se despertaron en un martes lluvioso y gris, mientras continúan asimilando su nueva realidad, el alcalde Bill de Blasio dijo que los contagiados del coronavirus del PCCh (Partido Comunista Chino) podrían llegar al millar durante esta semana en esta ciudad de 8.6 millones de habitantes.

Nuevas restricciones entraron en efecto el lunes prohibiendo grandes congregaciones, prohibiendo que los bares y restaurantes sirvan a sus clientes en sus locales, y urgiendo a la población a que se mantengan a dos metros de distancia de otras personas.

Normalmente el 17 de marzo, unos dos millones de espectadores se visten de verde y se aglomeran a lo largo de un trecho de 35 cuadras de la Quinta Avenida para ver a docenas de bandas musicales, policías, bomberos, políticos y personalidaes. La vieja leyenda dice que San Patricio se vistió de verde para expulsar a todas las serpientes de Irlanda en el año 461.

 Desfile de San Patricio. Imagen de David Mark en Pixabay
Desfile de San Patricio. Imagen de David Mark en Pixabay

El desfile pasa frente a la gótica catedral construida por inmigrantes irlandeses y dedicada a San Patricio, el santo patrono de los irlandeses y de Nueva York. La catedral se ha mantenido abierta para los feligreses, pero las misas han sido suspendidas.

Pero la Quinta Avenida estaba sumamente silenciosa el martes y no había desfile. Por primera vez en su historia de 258 años, el desfile fue cancelado por los riesgos que acarrean las grandes aglomeraciones de personas.

A las 11 a.m., la tradicional hora de salida del desfile cada año, Patrick Grennan, Coleen Brady y Richard McKenna, encendieron un parlante con tradicional música irlandesa, ondearon sus banderas irlandesas y estadounidenses y empezaron a marchar sobre la Quinta Avenida.

“Pensamos que aunque solo seamos un puñado de nosotros, los irlandeses desfilarán hoy por la Quinta Avenida”, dijo Grennan.

Los buses y taxis se desplazaban por la Avenida, aunque en números menores de lo usual, y no había señales de las multitudes de turistas que normalmente se aglomeran cerca del Centro Rockefeller y de la Catedral.

Jake, de 25 años y de Inglaterra, era uno de los pocos. Él y su amigo Don llegaron el domingo, y dicen que la han estado pasando lo mejor posible, dentro de las circunstancias.

“Fuimos al edificio Empire State, hemos logrado comer en restaurantes unas cuantas veces y hacer algunas compras”, dijo. “Es lindo ver la ciudad tal cual es”.

El edificio Empire State ha sido cerrado a los turistas.

Jake explicó que no le preocuparon las posibilidades de contraer el coronavirus, el cual también está golpeando en Inglaterra.

“Lo vemos igual a estar en casa, si vamos a contraerlo, vamos a contraerlo. Simplemente tomamos precauciones”, dijo.

Impacto económico

Es solo el segundo día de haberse suspendido las clases y de trabajo por internet para los negocios, pero ya resulta evidente que el virus está afectando económicamente a la ciudad.

“No hay negocios”, dijo Bobby, que administra una pizzeria en Midtown, la cual sirve a los trabajadores que normalmente laboran en los rascacielos cercanos. “No hay gente”, agregó. Dice que el negocio se ha reducido a un 10 por ciento.

Miles de empleos en la economía local dependen de los 50 millones de visitantes que llegan a la Gran Manzana, cada año. Y mientras los neoyorquinos se quejan con gestos por la forma en que los turistas saturan las calles, están muy claros que son muchos los que dependen de ellos para vivir.

En una cafetería Starbucks que se preparaba para cerrar, Rafi, un abogado que labora cerca, compró una taza de café y dijo estar ansioso sobre el impacto económico a largo plazo.

“No solo por las aerolíneas, o los restaurantes o los bares, sino por todo”, explicó. “Cada nivel de la economía, desde Wall Street hasta una pequeña bodega en Queens o Brookllyn están siendo afectados”.

A lo largo de la Quinta Avenida muchas de las tiendas de lujo han cerrado o están operando con horarios reducidos. Muchos de los bares y restaurantes, que normalmente hacen buen negocio en el día de San Patricio, están cerrados.

En la calle 42, Benny y un colega descargaban paquetes de un camión de entregas a domicilio. Explicó que las entregas comerciales y a tiendas minoristas se han reducido, pero que las entregas a domicilios están en alza porque los neoyorquinos están evitando las aglomeraciones y están trabajando desde sus casas.

“Esas personas están ordenando mucho más de lo usual, así que las rutas residenciales están muy activas, y están aumentando su actividad”, concluyó.

Fuente: Voz de América

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Categorías: América EE. UU.

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