Redacción BLes– El importante abogado constitucionalista estadounidense, Glenn Greenwald, escribió sobre el creciente poder de la policía y de las agencias de seguridad contra el ‘terrorismo’ interno, que podría replicar “los peores excesos de la primera Guerra contra el Terrorismo que comenzó hace casi veinte años”.

Greenwald destaca hechos recientes que evidencian esa fuerte tendencia: “una orgía de censura por parte de los monopolios del Silicon Valley con llamadas a una política de discurso mucho más agresiva”.

También “una Washington D.C. visiblemente militarizada con una ‘Zona Verde’ de nombre no irónico, votos del presidente entrante y sus principales aliados a favor de un nuevo proyecto de ley contra el terrorismo interno y frecuentes acusaciones de ‘sedición’, ‘traición’ y ‘terrorismo’ contra miembros del Congreso y de los ciudadanos”.

A lo que agrega: “Todo esto es impulsado por una expansión radical del significado de ‘incitación a la violencia’. Acompañado de súplicas virales en los medios sociales para que uno trabaje con el FBI y entregue a sus conciudadanos (¡Ver algo, decir algo!) y demandas de un nuevo sistema de vigilancia doméstica”.

Para completar este panorama coercitivo, de fuerte similitud con las tácticas represivas del Partido Comunista de China (PCCh), los cuestionamientos al sistema podrían indicar “simpatía por los terroristas y su ideología neonazi, de supremacía blanca”.

En este sentido resultan intimidantes las declaraciones del General Stanley McChrystal – durante años jefe del Comando Conjunto de Operaciones Especiales en Irak y comandante de la guerra en Afganistán, al comparar la situación en Estados Unidos con la evolución del movimiento terrorista Al-Qaeda en Irak.

“Vi una dinámica similar en la evolución de Al-Qaeda en Irak, donde toda una generación de jóvenes árabes enojados con perspectivas muy pobres siguieron a un poderoso líder que les prometió llevarlos atrás en el tiempo a un lugar mejor, y los llevó a abrazar una ideología que justificaba su violencia”, declaró McChrystal.

A lo que agregó: “Esto está sucediendo ahora en América… Creo que estamos mucho más avanzados en este proceso de radicalización, y enfrentando un problema mucho más profundo como país, de lo que la mayoría de los americanos se dan cuenta”.

Adicionalmente, Greenwald presenta otros episodios en los que los periodistas y los líderes demócratas insisten en el montaje del aparato estatal contra el ‘terrorismo’, confirmando ampliamente sus conclusiones.

“Si te identificas como conservador y sigues creyendo que tus principales enemigos son los izquierdistas comunes, o te identificas como izquierdista y crees que tus principales enemigos son los ciudadanos republicanos, caerás perfectamente en la trampa que se te han tendido”, advierte Greenwald.

Aún más: “Es decir, ignorarás a tus verdaderos enemigos, los que en realidad ejercen el poder a tus expensas: las élites de la clase dominante, a las que realmente no les importa ‘la derecha contra la izquierda’ y definitivamente no les importa ‘el republicano contra el demócrata’ – como lo demuestra el hecho de que financian a ambos partidos – sino que solo les importa una cosa: la estabilidad, o la preservación del orden neoliberal imperante”.

Por su parte el empresario estadounidense partidario de Trump, Patrick M. Byrne interpreta las estrategias represivas de los demócratas que al parecer siguen pautas comunistas. Acredita su capacidad para hacerlo con base en los estudios sobre maoísmo que realizó en China.

“Prometo que empezaré a hacerlo. Pero tienes que hacer algo por mí: entender que estás caminando hacia una trampa”, dice Byrne en un tuit que es parte de un hilo mayor.

“Nancy Pelosi quiere provocarte para que te asustes y te pongas violento, y entonces crearán su estado policial bajo el pretexto de acabar con tu ‘extremismo’”, agrega.

A continuación contrasta la gran diferencia entre los disturbios ocurridos el año pasado en muchas ciudades de Estados Unidos con los eventos del Capitolio del 6 de enero.

“Mira este año: la violencia política de la izquierda quemó comisarías, hirió a 700 policías, mató a 33, pero desde que te pusiste rebelde el 6 de enero usaron el ‘dominio de la información’ (los medios son sus sapos [delatores]) para poner en tu contra a millones de americanos que hasta entonces habían estado de tu lado”, comenta Byrne.

Byrne insiste en no responder con violencia, en sonreír e impulsar simultáneamente una intensa campaña con el lema “No es mi presidente”, para ‘enloquecer’ a los demócratas, quienes no intentarían algo en contra porque ellos mismo usaron ese lema durante cuatro años.

Adicionalmente recomienda establecer una estrecha conexión con otros seguidores de Trump en los medios alternativos, para estar al tanto de los acontecimientos, manteniéndose unidos. Byrne ya ha sufrido la suspensión de su cuenta en Twitter.

José Hermosa-BLes.com