La estadounidense especializada en asuntos exteriores, Fiona Hill, presentó su testimonio en las audiencias del Caso Ucrania declarándose “independiente”, a pesar de haber estado bajo las órdenes del especulador George Soros y vinculada con Christopher Steele y Joseph  Mifsud, involucrados en la falsa colusión con Rusia.

Cabe destacar que Hill no trabajaba para la Casa Blanca el 25 de julio cuando ocurrió la llamada sobre la cual se apoyan los demócratas para impulsar el Caso Ucrania, mediante el cual pretenden impugnar al presidente de los Estados Unidos Donald Trump. Sin embargo presentó uno de los testimonios del último día de las audiencias públicas.

En otras ocasiones había trabajado con Christopher Steele, según Politico, el británico detrás del expediente que se usó en la investigación sobre la pretendida colusión del presidente Trump con Rusia y que resulto falsa luego de varios años de indagaciones y decenas de millones de dólares en gastos.

Asimismo, Hill estuvo vinculada con Joseph Mifsud, un académico maltés involucrado también en la falsa trama con los rusos y quien supuestamente dio información a George Papadopoulos, uno de los asesores de la campaña para la elección del presidente Trump, según Washington Examiner.

Por otro lado, Hill fue calificada por el consultor político, Roger Jason Stone Jr., como espía del ‘estado profundo’ [deep state, en inglés] en la Casa Blanca bajo la autoridad del entonces asesor general de la Agencia de Seguridad Nacional [NSA, por la sigla en inglés] H. R. McMaster.

El mismo Stone informó que Fiona Hill trabajó para Open Society Institute (OSI) de George Soros [controvertido financiador de asociaciones izquierdistas de todo el mundo] por lo menos desde noviembre de 2000 como directora del Instituto para la Guerra y la Paz [Institute for War & Peace, en inglés], y así se desprende de su hoja de vida. 

Otra ‘curiosidad’ surgida del testimonio presentado por Hill es el olvido del nombre del director para los asuntos con Ucrania cuando se unió a la Casa Blanca: Eric Ciaramella, el supuesto demandante que dio inicio al Caso Ucrania y que no puede ser mencionado, pero cuyo nombre es “un secreto a voces” en Washington D. C.

Fiona Hill, la especializada en asuntos exteriores, y David Holmes, consejero político de la Embajada de Estados Unidos en Ucrania, fueron los últimos testigos que declararon ante el comité.

Once personas rindieron testimonios durante nueve días y no presentaron hechos inapropiados efectuados por el presidente Trump ante el gobierno de Ucrania.

Antes bien, como recalcó el representante Jim Jordan, Ucrania recibió toda la ayuda ofrecida por los Estados Unidos y en ningún momento se supo que los funcionarios ucranianos hubieran efectuado investigaciones a cambio de ello. 

José Ignacio Hermosa – BLes

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