Redacción BLesUn video en Twitter generó malestar entre los usuarios al ver a dos niños menores de edad recibiendo dinero de hombres en un show de travestis (drag queen) en un local de Los Ángeles.

El desagradable video es explicado por una mujer que grabó el momento:

“¿Por qué demonios esta gente tiene a estos malditos niños en este maldito show de travestis?” pregunta la mujer.

“Son las 11:40 de la noche, esta gente tiene hijos en un maldito show de travestis en la playa de Los Ángeles, quiero decir, mira esta m*erda”, continúa quejándose la mujer.

Luego la cámara enfoca la acción en el escenario.

Dos niñas, una evidentemente obligada, hacen lo que el travesti les dice. Un hombre les ofrece dinero y una de las niñas lo toma.

El travesti les muestra cómo mover su cola y caminan hasta el otro extremo del pasillo.

El travesti repetidamente les dice a las niñas que recojan el dinero, una sutil forma de prostituirlas.

El dolor que genera ver a dos niñas inocentes siendo corrompidas de esta manera no se puede expresar con ninguna mala palabra.

El avance de la agenda LGBT

La agenda LGBT inició su campaña primero intentando legalizar el matrimonio homosexual, alegando que solo querían tener el derecho igual que los demás.

Luego de legalizar el matrimonio homosexual, comenzaron a atacar al matrimonio heterosexual, demonizando las creencias tradicionales.

Bajo el pretexto de la “inclusividad” y con la ayuda de funcionarios de gobierno retorcidos, muchas escuelas y librerías públicas comenzaron a realizar talleres de lectura de cuentos con travestis (Drag Queen story time)

Reportes de enero del 2020 en el Western Journal describen como los travestis intentan lavar el cerebro a los niños que a esta edad tan joven tienen la mente pura e inocentes y básicamente aceptan las ideas que les inculcan los padres o la sociedad.

“Ella leerá a los estudiantes”, refiriéndose al artista masculino, “todo ello mientras enseña en ideas de inclusión, fluidez de género y roles de género, estructuras familiares, aceptación, empatía e individualidad”.

Otro reporte de Breitbart de agosto de 2018 expone cómo durante estos espantosos ‘eventos culturales’ los travestis intentan inculcar ideas cómo que ‘no existen cosas que sean de niños o niñas’, o a ‘explorar’ cómo vestirse sin restricciones de normas morales.

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Netflix, las redes sociales y los medios principales, los grandes facilitadores

En octubre del año pasado, Netflix lanzó una película llamada Cuties, que se basaba en la historia de unas niñas menores de edad que lograban la fama por medio de convertirse en bailarinas.

El filme fue duramente criticado porque la sexualización de las niñas rozaba el borde la pornografía infantil a tal punto que un juez de Texas imputó a Netflix por la difusión de imágenes explicitas de menores de edad y lo multó con 20 millones de dólares.

Según Lifenews, la compañía perdió 2.5 millones de usuarios que repudiaron el intento de normalizar la sexualización de menores de edad.

Sin embargo, para los medios principales fue otra historia. La película obtuvo un 86% de aprobación de los ‘críticos’ y los medios principales acusaron a ‘la derecha’ de estar ‘obsesionada’ con la pedofilia y de ‘exagerar’.

Aquí, las víctimas son las personas que usan los medios principales para informarse.

En 2019 Twitter cambió sus políticas de privacidad y seguridad para permitir que los pedófilos puedan discutir sobre su perversión sin ser censurados.

“Se permiten los debates relacionados con la explotación sexual infantil como fenómeno o la atracción hacia los menores, siempre que no promuevan o glorifiquen la explotación sexual infantil de ninguna manera”, dice la nueva regla de Twitter.

En 2014 el New York Times publicó una editorial titulada “La pedofilia es un desorden, no un crimen” y el medio británico progresista The Independent “No todos los pedófilos son malas personas – hay que tener un sentido de proporción”. Sutil y no tan sutilmente, estos tópicos van formando la opinión de sus lectores y normalizando la perversión.

En 2018, una charla TED asombró el mundo entero cuando la presentadora, lentamente y con lindas palabras intentó justificar y normalizar la perversidad de los pedófilos, pidiéndole al público que sientan empatía por aquellos que tienen estos deseos retorcidos.

A fin de cuentas, la gente corriente que utiliza estos medios para “informarse” se está corrompiendo y haciéndose cómplice de la decadencia moral de la sociedad.

Alvaro Colombres Garmendia – BLes.com