Redacción BLes – Una articulista del New York Times “hizo un llamado poco velado” para normalizar el controvertido suicidio asistido de ancianos, afirmando que solucionaría los próximos desafíos que enfrentará EE. UU. cuando envejezca la generación de ‘Baby Boomers’, señaló el abogado y escritor estadounidense, Wesley J. Smith.

“Siempre podemos contar con el New York Times para promover políticas públicas destructivas y agendas sociales”, enfatizó.

Smith explicó que la columnista del diario neoyorquino, Susan Jacoby, ve como una amenaza el creciente número de personas mayores que nacieron entre 1946 y 1967 –durante y después de la Segunda Guerra Mundial– que se acabarán convirtiendo en una fuente de problemas y cargas económicas familiares y sociales, de acuerdo a National Review.

“Una actitud más saludable hacia el envejecimiento también significa examinar cuestiones morales. El suicidio asistido por un médico, por ejemplo, es la fuente de un feroz debate ético que es de gran importancia para cualquiera que pueda imaginar envejecer”, determinó la articulista del New York Times. 

“Según una encuesta de Gallup realizada el año pasado, el 72 por ciento de los estadounidenses está de acuerdo en que se debe permitir que los médicos ayuden a terminar con la vida de un paciente sin dolor si no hay esperanza de cura y los pacientes y sus familias solicitan la asistencia médica”, mientras que el apoyo se reduce si el eufemismo ‘suicidio asistido por un médico’ se cambia por la definición real: ‘terminar con la vida de un paciente’, agregó Jacoby.

Legalizar el asesinato de ancianos

La escritora que, según Smith, publica en la página de opinión más influyente del mundo, instó a “crear una realidad mejor para los viejos y sus familias”, pero se refería en realidad a abrir la senda para legalizar el asesinato de ancianos, e incluso crear la expectativa en los mismos de que deben morir para dejar de causar problemas, describió Smith.

Sin embargo, respondió Smith, ¿cómo puede considerarse que el que un médico ponga fin a la vida de un anciano sea “una actitud más saludable hacia el envejecimiento”?, cuestionó el abogado sentenciando que “por el contrario, denigraría a los ancianos transformándolos en una casta asesinable, en cuanto necesiten atención”. 

Además, el término que emplea Jacoby: “si no hay esperanza de cura”, es muy relativo, advirtió Smith aduciendo a que “de hecho, podría incluir muchas afecciones comunes de la vejez, desde el Alzheimer temprano, o dificultades del habla causadas por un derrame cerebral, hasta fractura de cadera que provoca morbilidad, pérdida de visión o audición”.

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