Redacción BLesUna escuela privada de Miami sorprendió a padres y docentes cuando anunció que no empleará a maestros que hayan recibido la vacuna contra el virus PCCh, argumentando que la vacuna es actualmente “experimental” y por lo tanto carece de información básica sobre seguridad.

La escuela Centner Academy, envió recientemente un correo electrónico a padres y docentes donde se expresa con claridad que los docentes que dicten clases en el establecimiento, no podrán estar vacunados en tanto y en cuanto no se publique mayor información sobre el efecto y la seguridad de las vacunas contra el virus PCCh:

“Es nuestra política, en la medida de lo posible, no emplear a nadie que haya recibido la inyección experimental de COVID-19 hasta que se conozca más información”, se puede leer en el correo que ya despertó cierta polémica. 

La carta también menciona que las autoridades escolares “no pueden permitir que personas recién vacunadas se acerquen a los estudiantes”. Se les dijo a los maestros que alertaran a los superiores si habían sido vacunados para que pudieran distanciarse de los niños.

La noticia resultó extraña para algunos padres y docentes, pero más allá de las apreciaciones individuales existen argumentos para tomar la decisión, no es una simple rebeldía.

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Leila Centner, cofundadora y directora ejecutiva de Centner Academy, argumentó en el comunicado: 

“No estamos 100 por ciento seguros de que las inyecciones de Covid sean seguras y hay demasiadas variables desconocidas para que nos sintamos cómodos en este momento”.

Luego citó ciertas denuncias que circulan alrededor del mundo y los medios tradicionales se niegan publicar. Si bien no existe evidencia científica que valide lo que Centner está afirmando, tampoco existe evidencia que lo niegue. Por lo tanto se puede concluir que su argumento precautorio es al menos válido.

“Decenas de miles de mujeres en todo el mundo han informado recientemente problemas reproductivos adversos simplemente por estar muy cerca de quienes han recibido cualquiera de las inyecciones de COVID-19, por ejemplo, menstruaciones irregulares, sangrado, abortos espontáneos, hemorragia posmenopáusica y amenorrea (pérdida completa de la menstruación)”.

Según argumentan quienes aseguran estas situaciones, las inyecciones pueden estar transmitiendo algo de sus cuerpos a aquellos con quienes entran en contacto. Y en este sentido Centner afirma: “Hasta que no se sepa más, debemos pecar de cautelosos cuando se trata del bienestar de nuestros estudiantes y del equipo escolar”.

No es casual que este tipo de situaciones surja en un contexto en que las vacunas están siendo puestas en discusión por amplios sectores de la sociedad. Una encuesta reciente encontró que 4 de cada 10 personas aún dudan en recibir la vacuna o han negado rotundamente recibirla, citando preocupaciones sobre los efectos secundarios o estar esperando nuevos informes que anuncien nuevos datos respecto a los efectos adversos y efectividad real de la droga.

Andrés Vacca – BLes.com