Redacción BLes – El escritor y analista político Andrew McCarthy aseguró que la trivialización del proceso de destitución de un presidente de los Estados Unidos tendrá graves consecuencias para la democracia. 

En un artículo de opinión publicado en The National Review, McCarthy alerta del peligro que supone utilizar la herramienta constitucional de destitución del presidente del país como un “arma partisana para atacar a la administración en ejercicio, en lugar de ser reservado como una opción nuclear por mala conducta tan atroz que el Congreso debe actuar, trascendiendo consideraciones partidistas, de facciones o ideológicas”.

Esta semana está previsto que la Cámara de Representantes vote la destitución del presidente Donald Trump por haber ejercido ‘abuso de poder’ y haber ‘obstruido al Congreso’ en la investigación de una llamada en la que supuestamente el presidente habría presionado al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. 

A pesar de que ambos mandatarios negaron que eso hubiera sucedido, de que la transcripción de la llamada no mostrara ninguna presión y de que no hubiera testigos directos de ese supuesto ‘abuso de poder’, los demócratas del Congreso han seguido adelante con el juicio político y han sido muy criticados por la manera en que se ha llevado esta investigacion. 

Dividirá a la sociedad

McCarthy cree que esa pregunta no se responderá en el Senado, ya que da por sentado que ahí es donde ‘morirá’ este proceso, cuando la mayoría republicana vote en contra. 

“Será respondido en las elecciones del próximo noviembre. Me temo que la respuesta será una disfunción al estilo de república bananera en el gobierno y un abismo de división en el cuerpo político que puede no ser superable”, advierte.

El analista señala que esta trivialización de un mecanismo de seguridad constitucional tan relevante es palpable ya en el debate público mostrado en los medios de comunicación. 

“Se ha convertido en estándar para que los paneles expertos se dividan en dos segmentos”, dijo McCarthy en referencia a las mesas de debate en los programas de televisión.

“En el primero, los diarios reflexionan sobre las maniobras tácticas hacia la destitución y preocupaciones como el posible efecto sobre los demócratas que ocupan escaños en distritos amigos de Trump. Luego, después de un corte comercial, ese panel vuelve a analizar el estado de la carrera 2020: ¿qué demócrata surgirá para desafiar al presidente Trump?”, agregó. 

“Es decir, todos dan por sentado que las maquinaciones de juicio político que acaban de discutir son irrelevantes. Trump no será destituido, será el candidato republicano”, añadió.

El analista señaló que es normal que la oposición acuse de abuso de poder al presidente, pero si se normaliza la utilización del excepcional mecanismo constitucional que es un proceso de destitución, “estas destituciones serán amargamente divisivas”, afirmó.

Ahuyentará a personas de talento de trabajar para el gobierno

“A medida que el Congreso se vea a sí mismo como un gran jurado permanente para llevar a cabo investigaciones criminales (bajo la apariencia de “abuso de poder”), será más difícil atraer a personas de calidad para ocupar puestos críticos en la administración”, dijo.

McCarthy aseguró que el poder es mucho menos atractivo si significa honorarios de abogados prohibitivos y un ambiente de trabajo donde todos están bajo sospecha y advirtió: 

“A menos que la mala conducta sea tan atroz que se forme un consenso público que induzca a dos tercios del Senado a derrocar al presidente, la Cámara [de Representantes] no debe destituir. No solo los inconvenientes gubernamentales y sociales del juicio político son perjudiciales; Es probable que un esfuerzo de juicio político fallido incentive más, en lugar de menos, mala conducta presidencial”.

“La acusación trivial nos da lo peor de todos los mundos: la acusación se convertirá en un control menos creíble sobre la mala conducta presidencial, pero aún envenena nuestra política y compromete la efectividad de nuestro gobierno”, concluyó y alertó que tanto si el presidente Trump sale reelegido como si no, este proceso puede convertirse en un círculo vicioso: 

“Si [Trump] es derrotado, sus partidarios y muchos otros republicanos culparán a un juicio político politizado y exigirán que el próximo presidente demócrata sea destituido”. 

“Todo lo que va, vuelve… Y vuelve… Y vuelve”, finalizó. 

[súmate a nuestro grupo “Latinos por Trump” y déjanos tu opinión]

Te puede interesar: ¿Quién es Q? El plan para destruir EE. UU. en 16 años

videoinfo__video2.bles.com||99ca5d0cd__

Ad will display in 09 seconds
Temas: